Archive for the ‘país: México’ Category

Pachito Rex

junio 30, 2008

Pachito Rex (México, 2001, 87 minutos). Dirigida por Fabián Hofman. *** ½ de cinco.

Reparto: Damián Alcázar, Ernesto Gómez Cruz, Jorge Zárate, Ana Ofelia Murguía, Lisa Owen, Fernando Torre Lapham.

Esta película no se revela del todo al primer paso. Se nos presentan personajes y esperamos en balde que reaparezcan. Luego nos damos cuenta—al menos no me di cuenta hasta después—que se trata de tres historias distintas vinculadas por la relación que tienen con el personaje titular, Pachito.

Nos enteramos en los primeros minutos de la película que Pachito es un cantante popular que ya se ofrece como candidato por la presidencia de una republica no nombrada (si Arnold Schwarzenegger puede llegar a ser gobernador de California, ¿por qué no?). Lo conocemos en un mitin político ante sus partidarios/aficionados. Al salir del salón entre sus colaboradores hay un atentado contra su vida grabada con cámaras móviles como el rodaje espontáneo de la prensa.

Cada una de las tres historias pone en duda algún detalle del atentado tal como se ve en la apertura de la película de modo que las historias no necesariamente se cuadren una con las otras. Aunque el atentado forma el eje en torno de que se giran las historias el cantante-candidato Pachito no protagoniza ninguna. Cada historia tiene su elenco y su trayectoria no obstante la sombra del Pachito domina la función. Lo importante, sin embargo,–lo bueno—es que la película no es un ejercicio técnico en el que se desarrollan los resultados divergentes de las tres versiones del atentado. Sí, tiene un estilo visual algo preciosista y toda la cosa demuestra la influencia de los hermanos Coen; sin embargo los tres historias tienen su cimiento en conflictos de carácter—y por eso la aprecio. Goza de la actuación de dos de los maestros del cine mexicano, Ernesto Gómez Cruz y Damián Alcázar. Asimismo Jorge Zárate desempeña el papel de Pachito con entusiamsmo.

La película merece ser mejor conocida.

Sin subtítulos.

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Damiana y los hombres

agosto 7, 2007

Damiana y los hombres (México, 1967, 104 minutos). Dirigida por Julio Bracho. ** 1/2 de cinco.

Reparto: Mercedes Carreño, Jaime Fernández, Roberto Cañedo, Andrés Soler.

Este vehículo para la estrellita Mercedes Carreño es efectivamente María Candelaria rehecha al estilo de los sesenta.

Damiana es una vendedora de flores en Xochilmilco—“más popular que la cerveza” entre los muchachos—pero no tiene ojos para nadie más que su Ramón, un humilde pintor de flores (de lo peor–como pintor, quiero decir). Un fotógrafo de México la descubre y se la lleva al D.F. para hacerle modelo, donde la chica del campo está en peligro de perderse la virtud y la sencillez.

¡Qué cosa! Tiene el propósito que nos enamoremos de Damiana—bueno—y a este fin dispara con todos los cañones una sarta de banalidades desde el principio hasta el fin. Tiene menos pretensiones que la María Candelaria del Emilio Fernandez, la convierte en épico burlesco o, mejor dicho, tragedia burlesca—y gocé yo de cada minutico por lo descabellado que fue. Es basura risible—pero la risa vale o ¿no?

Más vale no citar al director Julio Bracho—uno de las luces de la época dorada ya en el crepúsculo de su carrera pero la Meche Carreño es simpática y no puedo fallar de gozar por completo de una película que se protagoniza por Andrés Soler, el mejor de los Soler.

Sin subtítulos.

Las siete Cucas

julio 30, 2007

Las siete Cucas (México, 1981, 87 minutos). Dirigida por Felipe Cazals. *** ½ de cinco.

Reparto: Isela Vega, David Reynoso, Blanca Guerra, Angélica Chain, Tito Junco.

El Cuco es un obrero de un pueblo mexicano. Las siete Cucas del título son la mujer del Cuco y sus seis hijas, todas hermosas y de buenas formas. Nos enteramos que las desean todos los hombres del pueblo (y una de las mujeres—la carnicera Purita tiene ojos por una de las hijas Cuca) hasta ser un acoso cotidiano para las Cucas femeninas y una preocupación para Cuco, el padre familias. Se lleva Cuco casi como una manía el propósito que sus hijas lleguen vírgenes al matrimonio y que su mujer no le ponga cuernos.

El Cuco toma la decisión que, para resguardar la virtud de las hembras de su familia, la familia tiene que irse a la ciudad; pero no tiene con que. Se resuelve pedirle un préstamo de su patrona. La patrona, una viuda rica, lo invita a su casa al domingo en la hora cuando todo el mundo está en la iglesia para asistir la misa. La patrona está dispuesta a darle al Cuco lo que sea con tal de que le satisfaga el apetito sexual. En el momento clave Cuco, para no ponerle los cuernos a su mujer, ahoga a la patrona con su almohada dejándola muerta.

Su mujer se fija en el aspecto alterado de Cuco y el hombre se lo confiesa de inmediato. La mujer del Cuco acude a las autoridades para denunciarlo. Las autoridades se asombran al llegar a la casa de los Cuco en plena fiesta, una fiesta de despedida de Cuco. Terminada la fiesta el Cuco se ahorca y su mujer devuelve el dinero de la viuda al alcalde. La honra está preservada y todos están contentos.

Todas las mujeres se les guardan rencor a las Cucas y nadie del pueblo asiste al entierro menos la familia Cuca. Al volver del entierro las Cucas encuentran la casa clausurada por las autoridades dentro de un par días son echadas de sus trabajos. Duermen en el cementerio y se bañan en el río. Sin embargo el sastre marica y la alcahueta del pueblo se apiadan de las Cucas la alcahueta les da alojamiento. Se hablan del futuro. Al sugerencia que se largan la madre Cuca exclama, “!Antes, putas!” Las hijas se animan a la idea. “¿Cuándo empezamos?”

La alcahueta saca las llaves de la casa cerrada del alcalde por un chantaje respecto a sus hábitos sexuales y vuelven a abrir la casa como un prostíbulo. Las Cuca se convierten en putas. Pero de la honra, ¿qué? Les obligan a los clientes antes de subir al cuarto de una chica hacer una reverencia al retrato del Cuca muerto. También una de las hijas atiende el altar con velas que se dedica al padre familias Cuca. La madre se empeña que esta chica no participe en el negocio para que—según el deseo de Cuca—llegue inmaculada al matrimonio.

Las chicas se brotan en el nuevo ambiente. Hasta la hija que tartamudeaba, el sexo le suelta la lengua (se desempeña por Blanca Guerra, la que me sugiere la pregunta, ¿por qué sacan las latinas las cejas y vuelven a dibujarlas de tal manera que resultan manifiestamente falsas?).

Todos los hombres acuden al prostíbulo nuevo para probar las Cucas. El negocio es un éxito redondo. Desde luego las mujeres del pueblo no lo soporta y se quejan al alcalde (quien ya despacha su oficio de la casa de las Cucas) y luego al gobernador.

El director Felipe Cazals ha hecho una película que se conforma con los requisitos de las comedias del sexo de la época logrando a la vez que evite de ser basura. No obstante hay algo irónico. Aunque sea una comedia negra, trata a la ligera la prostitución. Es más, la vida de prostituta es el camino de la libertad, a diferencia de Las poquianchis del mismo director en la que se detallan escrupulosamente la fealdad y la esclavitud de la vida de la prostituta.

Bueno, pero la película presente es entretenido y repleta de mujeres bonitas jugueteando en paños menores. ¿Qué hay de quejarse?

VHS sin subtítulos.

Llovizna

julio 28, 2007

Llovizna (México, 1977, 81 minutos). Dirigida por Sergio Olhovich. *** ½ de cinco.

Reparto: Aarón Hernán, Salvador Sánchez, Silvia Mariscal, Delia Casanova, Martín Palomares, Amado Zumaya.

Eduardo es un hombre cuarentón. Está casado con una hija y tiene además una amante joven. Tiene el trabajo de cobrador. Es un hombre común (igual a su amante, una chica vulgar y corriente, poca simpática), hostigado por sus jefes y su amante.

Lo conocemos en un cuarto de hotel. Su jefe lo he mandado ir de viaje para cobrar una cantidad de 100,000 pesos en efectivo. Se aprovechó de la oportunidad de hacer que le acompañara su amante Luisa. Logra cobrar la cantidad pero luego él y Luisa se riñen. Ella, enfadada, se decide volver al D. F. por avión. Por eso Eduardo tiene que ir solo en su furgoneta de vuelta a la ciudad, un viaje de toda la noche.

Conocemos después a una familia de indios campesinos en el velorio y el entierro de una chica de muy pocos años. Luego del entierro el padre de la chica y sus tres hijos adultos se encaminan rumbo a México adonde trabajen como albañiles. No tienen carro y andan al lado de la carretera pidiéndoles a los conductores que los lleven.

Eduardo anda en su furgoneta con el maletín cargado de dinero debajo del asiento y con una pistola en el guantero. Se desvía del cauce para evitar un obstáculo y la furgoneta se atasca en un lodazal. Los indios se presentan y le ofrecen sacar la furgoneta en cambio que los lleve a la ciudad. Empieza a llover. Eduardo acepta la propuesta.

Los indios se hablan entre sí en su idioma indígena y uno lleva un machete. El indio padre de la muchacha muerte está muy borracho y habla solo, algo alterado. Eduardo se pone receloso. Al pedido de los indios, detiene la furgoneta para que puedan orinar al lado de la carretera. Eduardo se vale de la oportunidad para remover los fajos de billetes del maletín y meterlos en los bolsillos de su saco. Sin embargo se da cuenta que uno de los indios ha visto la operación y al ponerse en camino de nuevo los indios se hablan animadamente.

Anteriormente, antes de la bronca entre Eduardo y su amante Luisa, gozaron de una exhibición de la danza india en la plaza de la ciudad a la que habían acudido para efectuar la cobranza. Aparentemente estar a solas en la carretera con un manojo de indios de noche es otra cosa.

El compás de los limpiaparabrisas sigue igual que la lluvia. Eduardo se adormece y mientras las pesadillas se entreveran con la realidad se desarrolla una tensión auténtica.

La tensión se aumenta por el ambiente que se va estableciendo a todo lo largo de la película mediante noticias y habladurías de asesinatos, atracos, huelgas y oficiales corruptos. Las gentes no conocidas no son de confiarse. En un poblado en la ruta Eduardo se detiene a pedir ayuda del cuerpo policial pero resulta peor aun que la incertidumbre que le acosa encerrado en la furgoneta con los indios.

La cosa sigue en el surco inexorable hacia su trayectoria desdichada e irónica. Bien hecho.

VHS sin subtítulos.

El año de la peste

julio 9, 2007

El año de la peste (México, 1979, 109 minutos). Dirigida por Felipe Cazals. *** de cinco.

Reparto: Alejandro Parodí, José Carlos Ruiz, Rebeca Silva, Daniela Romo, Narciso Busquets, Tito Junco.

Un medico forense descubre indicios que hay una plaga incipiente en la ciudad (la ciudad no se nombra pero es muy grande—tal vez el D. F.). Naturalmente el gobierno no quiere precipitar el pánico y por lo tanto no reconoce directamente el riesgo no obstante arma un verdadero ejército de equipos de agentes del ministerio de salud para aislar y desinfectar los sitios sospechosos. La peste no se manifiesta con muestra externa y por eso se aumenta la paranoia.

Es buen ejemplo de tal clase de historia sin tener ninguna novedad verdadera. A pesar del argumento (Gabriel García Márquez escribió el guión) que sigue el surco perfectamente previsible desde el primer paso hay unas imágenes fuertes.

En el ambiente grisáceo y burocrático de la ciudad—la que no se nombra—el espectro de la peste se señala con indicios amarillos: las banderas y cintas por medio de las que se indican edificios y recintos infectados; los uniformes de los agentes enmascarados del ministerio de salud; y hasta la espuma amarillenta que esparcen los agentes para desinfectar los sitios infectados.

VHS sin subtítulos.

Reed, México insurgente y Campanas rojas

julio 8, 2007

Dos películas que se tratan de John Reed:

Reed, México insurgente (México, 1973, 104 minutos, B&N). Dirigida por Paúl Leduc. *** ½ de cinco.

Reparto: Claudio Obregón, Eduardo López Rojas, Ernesto Gómez Cruz, Eraclio Zepeda.

VHS con subtítulos fijos en inglés.

 

* * *

Campanas rojas (México, Unión Soviética, Italia, 1982, 130 minutos). Dirigida por Sergei Bondarchuck. *** de cinco.

Reparto: Franco Nero, Jorge Luke, Jorge Reynoso, Blanca Guerra.

VHS sin subtítulos.

* * *

Al año 1913 John Reed acude a México—México en plena revolución—patrocinado por un par de periódicos izquierdistas de los EE.UU. para presenciar la revolución y dar reporte de ella. Las dos películas en gran parte recorren el mismo terreno. John Reed llega a México y se junta con las fuerzas del General Urbina en el norte.

La obra de Paúl Leduc, sin color y sin música, tiene el estilo escueto de las películas noticieras de la época. Los capítulos se introducen por medio de carteles tal como se hacía en el cine mudo.

La de Sergei Bondarchuck—el director que tiene fama por su versión de la Guerra y paz de Tolstoi de 1967 que dura más de siete horas—aspira más al espectáculo (claro, tiene color y música). El director añade un hilo secundario al argumento que se trata de una relación entre JR y una mujer aristócrata de Nueva Cork, la que JR deja atrás para ir a México.

Es más, la historia de JR se encuadra por entre el relato de la batalla de Cuautla en la que las fuerzas de Emiliano Zapata toman dicha ciudad. La visita de JR se limita al norte, la tierra controlada por Pancho Villa. La inclusión de esta batalla es gratuita. Bueno, las escenas de la batalla son muy bien montadas—las mejores de la película—sin embargo no tienen nada que ver con la historia de John Reed.

Lo más curioso es el fin (de Campanas rojas de Sergei Bondarchuck). Vimos a millares de muertos esparcidos por el campo de batalla de Cuautla y de Torreón en el norte. Repica la campana de la iglesia. Pausadamente los muertos se levantan y se juntan en un desfilo—tantos que no me di cuenta que la muerte hubieran deshecho a tantos—en una especie de apoteosis de revolucionarios. El narrador los liga con los revolucionarios de la revolución rusa ya unos años al porvenir. Pura propaganda que le caerá según le caigan las revoluciones socialistas.

En las dos películas John Reed logra su propósito de entrevistarse con Pancho Villa. En la película de Paúl Leduc, Pancho Villa es un hombre sencillo impulsado por los acontecimientos. En la de Sergei Bondarchuck—y a diferencia del Pancho Villa de Vámonos con Pancho Villa, un hombrón tan brutal como genial—Pancho Villa es un filósofo rústico con ideas avanzadas y liberales acerca de la sociedad (la educación pública—hasta el voto para mujeres).

En las dos JR se preocupa de no haber llegado a la altura de su padre como hombre, se ha quedado siempre al lado, un espectador (conforme con su oficio de periodista, claro). Sin embargo al fin y al cabo llega a cruzar la raya convirtiéndose de periodista partidario a revolucionario verdadero (las dos películas pasan por alto la posibilidad que involucrarse así no le corresponde a sus obligaciones como periodista).

Oh—y cada película tiene su enano (mascota de la tropa de Urbina).

La noche avanza

julio 4, 2007

La noche avanza (México, 1952, 85 minutos, B&N). Dirigida por Roberto Gavaldón. *** de cinco.

Reparto: Pedro Armendáriz, Rebeca Iturbide, Anita Blanch, Wolf Ruvinski, José María Linares Rivas, Julio Villareal.

Marcos es un jugador de frontón (también se dice pelota vasca o jai-alai). Es el Babe Ruth del deporte. Es un hombre arrogante y egoísta el que–que sepamos–nunca pierde y fuera de la cancha es un mujeriego impenitente. A causa de un enredo con una mujer menor de edad se encuentra comprometido a un apostador profesional a tirar un juego.

El cinematógrafo Jack Draper (aquí se escribe Drapper) retrata bien el mundo nocturno de apostadores, hampones, cantantes y habitantes de las sombras. Pedro Armendáriz sin los bigotes de costumbre se exalta en desempeñar el personaje Marcos, un cabrón hasta los huesos; y la película se exalta en su cinismo e ironía.

Sin subtítulos.

hombre de los hongos, El

julio 2, 2007

El hombre de los hongos (México, 1977, 110 minutos). Dirigida por Roberto Gavaldón. ** 1/2 de cinco.

Reparto: Isela Vega, Ofelia Medina, Fernando Allende, Phillip Michael Thomas.

Una fábula racial que se trata de la familia de un latifundista de la época colonial que siembra caña al borde de la selva (el lugar no se precisa). Mientras que el dueño y su tropa andan a caza en la selva se topan con un niño moreno y desnudo al lado de una cascada en un recinto lleno de hongos. Tiene como diez años y es aparentemente sin familia y sin antecedentes tal como caído del cielo (aunque luego se refiere brevemente a su abuela). El dueño lo recoge y lo lleva a la finca para regalarlo a una de sus dos hijas (la que tiene más o menos la misma edad que el niño). Es la primera instancia de tratar a la gente morena como propiedad. Le ponen al niño el nombre Gaspar y lo instalan en la casa casi como fuera miembro de la familia.

El dueño mantiene una pantera negra de mascota encadenada en la casa. Nos consta que hay un paralelismo entre la pantera y el moreno Gaspar.

A medida que Gaspar madura la historia se convierte en un melodrama desmedido a causa de la tensión sexual que su presencia precipita entre la dama y las doncellas de la casa.

Respecto al título: el dueño hace que se recogen hongos de la selva y al parecer no saben distinguir los venenosos de los comestibles menos por probarlos. Tienen la costumbre de contratar a un pobre diablo del pueblo para probar los hongos un par de horas antes de la cena y si se muere el plato no se sirve a los invitados.

Una nota curiosa: el Gaspar adulto se desempeña por Phillip Michael Thomas, el actor estadounidense el cual luego protagonizaría el serial policiaco Miami Vice en los ochenta antes de esfumarse tan repentina y completamente como Ada Falcón (véase No sé qué me han hecho tus ojos).

VHS sin subtítulos.

Crimen y castigo

marzo 25, 2007

Crimen y castigo (México, 1951, 104 minutos, B&N). Dirigida por Fernando de Fuentes. *** ½ de cinco.

Reparto: Roberto Cañedo, Lilia Prado, Carlos López Moctezuma.

Una versión de la novel homónima de Dostoievski. Cambiaron la ubicación del la historia del San Petersburgo de los fines del siglo XVIII hasta el D. F. contemporáneo (se ven autos en las calles) y se pierde algo por haberlo hecho. La figura del estudiante universitario perpetuo que vive en pobreza en su desván no es un arquetipo mexicano de tal manera que lo era en la Rusia de la época de la novela. Por eso la historia no se traslada bien al ambiento del México de los cincuenta (quizás pudiere haberse trasladado a París sin perder mucho pero a México, no). A pesar de esto es una versión más o menos fiel a la novela—aunque, desde luego, algo simplificado—en la cual el estudiante Raskólnikov (aquí se llama Ramón Bernal) mata a una vieja prestamista y luego se aflige por una culpabilidad febril. Visto como interpretación de una obra literaria no mexicano es mucho más satisfactoria que, digamos, la versión de Luís Buñuel de la novela Wuthering Heights (Abismos de pasión).

VHS sin subtítulos.

Pedro Páramo (segunda versión)

marzo 9, 2007

Pedro Páramo (México, 1977, 112 minutos), dirigida por José Bolaños. *** ½ de cinco.

Reparto: Manuel Ojeda, Venecia Vianello, Bruno Rey, Blanca Guerra, Narciso Busquets, Roberto Cobo, Fernando Soler.

La película que tenemos entre manos es la segunda de las tres versiones filmadas de la novela de Juan Rulfo (todavía no he podido encontrar ejemplar alguno de la tercera, dirigida y protagonizada por Salvador Sánchez). Esta hace hincapié en aspectos muy diferentes de los que puso en relieve la versión anterior. No se ve nada de la constelación de relaciones perversas o enfermizas que pueblan la primera película (y la novela).

El cacique Pedro Páramo vive en su hacienda la Media Luna la que parece ser un castillo sombrío adentro con bóvedas, salones grandes y pasillos sin fin (en el pueblo, visto de lejos, no se destaca ninguna estructura suficientemente grande para contener todo lo interior de tal edificio). PP mismo nunca se ve al aire libre. Vestido siempre de negro y con la mirada ardiente, da vueltas por los pasillos del castillo, melancólico.

La película tiene un ambiente tenebroso, misterioso—menos en las pocas escenas que tienen lugar fuera de la casa. Vimos los recintos del paisaje y del pueblo cuando llega Juan Preciado, un hijo de PP (entre muchos hijos, tal vez el único legítimo) que viene mandado a buscar a su padre por su madre en su lecho de muerte. El personaje Juan Preciado casi no figura en la historia. Su llegada a Comala—el pueblo en que vive PP—inicia la película y Juan se hace humo hasta el fin. Menos cuando llega Juan Preciado, el mundo fuera de la casa apenas se deslumbra por una ventana de cuando en cuando. La película se desempeña en el mundo encerrado del castillo.

La película no se esmera mucho en detallar la historia de PP. Se fue de Comala en su adolescencia y volvió después de la muerte de su padre para ajustar cuentas (las que no se precisan bien en la película), para sacar la Media Luna de la insolvencia y resucitarla de cualquier modo.

Con tiempo llegamos a saber que PP ha pasado toda la vida queriendo a una compañera de su niñez, Susana San Juan, y que todo lo que hace con la Media Luna se hace como una especie de ofrenda a ella o compensación de no tenerla. Hace buscarla en todos lados.

Tampoco se nos cuenta nada de la historia de Susana San Juan y su padre (su madre se murió mucho antes de la época de los acontecimientos de la película). Cuando los agentes de PP los encuentran en el monte trabajando para hacer valerse una mina y los traen a la Media Luna se nos presentan un caballero elegante y una muchacha bien vestida, con los cabellos rizados bien peinados (y mucho más joven que PP aunque se crecieron juntos). No se ve nada del viejo ex-dueño de mina de la novela, obsesionado con sacar un tesoro de una mina agotada y con la relación perversa que lleva con su hija.

La relación entre PP y Susana San Juan hace el grano de la película—y nos consta desde el principio que es una relación condenado al fracaso—y al introducirla hay un cambio brusco de tono. El ambiente sombrío se reemplaza con el de telenovela: la fotografía borrosa, la música romántica y subida.

Vale. A fin de cuentas, ¿cómo es? ¿Es una película lograda? Le falta mucho de haber abarcado la materia de la novela. Aunque el argumento tal como es en la novela es muy enredado y tal vez imposible de filmar fielmente; por eso puede que no sea justo juzgarla así. Me sugiere más las historias inglesas tal como Jane Eyre o Wuthering Heights en las que los hombres huraños, oscuros y feroces encierran a las muchachas medio locas y vestidas de encajes en sus castillos llenos de misterios y fantasmas. La novela Pedro Páramo es, en algún sentido, una historia de amor—pero contada muy oblicuamente. Aquí se convierte en romanza gótica.

VHS sin subtítulos.