Archive for the ‘director: Roberto Gavaldón’ Category

La noche avanza

julio 4, 2007

La noche avanza (México, 1952, 85 minutos, B&N). Dirigida por Roberto Gavaldón. *** de cinco.

Reparto: Pedro Armendáriz, Rebeca Iturbide, Anita Blanch, Wolf Ruvinski, José María Linares Rivas, Julio Villareal.

Marcos es un jugador de frontón (también se dice pelota vasca o jai-alai). Es el Babe Ruth del deporte. Es un hombre arrogante y egoísta el que–que sepamos–nunca pierde y fuera de la cancha es un mujeriego impenitente. A causa de un enredo con una mujer menor de edad se encuentra comprometido a un apostador profesional a tirar un juego.

El cinematógrafo Jack Draper (aquí se escribe Drapper) retrata bien el mundo nocturno de apostadores, hampones, cantantes y habitantes de las sombras. Pedro Armendáriz sin los bigotes de costumbre se exalta en desempeñar el personaje Marcos, un cabrón hasta los huesos; y la película se exalta en su cinismo e ironía.

Sin subtítulos.

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hombre de los hongos, El

julio 2, 2007

El hombre de los hongos (México, 1977, 110 minutos). Dirigida por Roberto Gavaldón. ** 1/2 de cinco.

Reparto: Isela Vega, Ofelia Medina, Fernando Allende, Phillip Michael Thomas.

Una fábula racial que se trata de la familia de un latifundista de la época colonial que siembra caña al borde de la selva (el lugar no se precisa). Mientras que el dueño y su tropa andan a caza en la selva se topan con un niño moreno y desnudo al lado de una cascada en un recinto lleno de hongos. Tiene como diez años y es aparentemente sin familia y sin antecedentes tal como caído del cielo (aunque luego se refiere brevemente a su abuela). El dueño lo recoge y lo lleva a la finca para regalarlo a una de sus dos hijas (la que tiene más o menos la misma edad que el niño). Es la primera instancia de tratar a la gente morena como propiedad. Le ponen al niño el nombre Gaspar y lo instalan en la casa casi como fuera miembro de la familia.

El dueño mantiene una pantera negra de mascota encadenada en la casa. Nos consta que hay un paralelismo entre la pantera y el moreno Gaspar.

A medida que Gaspar madura la historia se convierte en un melodrama desmedido a causa de la tensión sexual que su presencia precipita entre la dama y las doncellas de la casa.

Respecto al título: el dueño hace que se recogen hongos de la selva y al parecer no saben distinguir los venenosos de los comestibles menos por probarlos. Tienen la costumbre de contratar a un pobre diablo del pueblo para probar los hongos un par de horas antes de la cena y si se muere el plato no se sirve a los invitados.

Una nota curiosa: el Gaspar adulto se desempeña por Phillip Michael Thomas, el actor estadounidense el cual luego protagonizaría el serial policiaco Miami Vice en los ochenta antes de esfumarse tan repentina y completamente como Ada Falcón (véase No sé qué me han hecho tus ojos).

VHS sin subtítulos.

Han matado a Tongolele

septiembre 12, 2006

Han matado a Tongolele (México, , 70 minutos, B&N), escrita (con Ramón Obón) y dirigida por Roberto Gavaldón. ***1/2 de cinco.

Reparto: Yolanda Montes “Tongolele,” David Silva, Lilia Prado.

La bailarina famosa Tongolele está por jubilarse de la farándula para casarse. La historia tiene lugar en el teatro en la noche de su despedida. Lo tocante al supuesto asesinato de la protagonista es lo de menos; lo interesante es la vista del mundo entre bastidores: el ajetreo de montar el espectáculo y las intrigas entre los participantes, entreverados con la música y los bailes que se realizan en el escenario. Tongolele misma tiene el aspecto de un sonámbulo pero Lilia Prado se luce en el papel doble de una corista drogadicta y su hermana gemela.

Muy bien hecha.

Sin subtítulos.

Camelia

julio 2, 2006

Camelia (México, 1953, 105 minutos, B&N), dirigida por Roberto Gavaldón, cinematografía por Gabriel Figueroa. **1/2 de cinco.

Reparto: María Félix, Jorge Mistral, Carlos Navarro.

La historia melodramática de un torero de antecedentes humildes que se enamora de una actriz teatral, la que se dice la mujer más cara de México, calculada de sacarles las lágrimas de los susceptibles. De la segunda.

¿No hay ni una sola protagonista femenina del melodrama mexicano que no padezca de una enfermedad secreta? ¡Caramba!

Sin subtítulos.

Las tres perfectas casadas

julio 2, 2006

Las tres perfectas casadas (México, 1952, 109 minutos, B&N), dirigida por Roberto Gavaldón. **** de cinco.

Reparto: Arturo de Córdova, Laura Hidalgo, Miroslava.

Tres parejas casadas se reúnen para celebrar el décimo octavo aniversario de su matrimonio (al parecer son amigos desde la juventud y se casaron juntos). Lamentan la ausencia de su amigo Gustavo Ferrán él que les sirvió a todos de padrino y que nunca antes faltó la fiesta aniversario. No le han recibido ninguna excusa de antemano.

La fiesta se celebra en la casa lujosa de Javier y Ada, una de las parejas. Todos llevan el vestido de etiqueta. Después de cenar se separan, las mujeres de ver a la telenovela norteamericana General Hospital (de veras) y los hombres de jugar de billar.

Seguimos a los hombres. Se hablan de una manera cursi de las perfecciones de sus mujeres. Hablan de la infidelidad y con tiempo dos de los tres se confiesan de haber tenido sus aventuras fuera del matrimonio. El tercero se escandaliza del mero pensamiento de la infidelidad: ¿qué dirían—les pregunta—al saber que sus mujeres los hubieran decepcionado? Es diferente—le responden—son mujeres y somos hombres. Hablan de su amigo ausente Ferrán. Nos enteramos de Ferrán: es un escritor conocido que ha avanzado el planteamiento en sus libros de la inferioridad biológica de las mujeres y que es un solterón dado al libertinaje.

El cenáculo se interrumpe por el mayordomo de Ferrán. Les informa que el avión que llevaba a Ferrán está demorado por una hora y no hay noticias de él. Sin avisarles a sus esposas acuden al aeropuerto dónde se enteran que el avión se cayó del cielo en las montañas y se murieron todos.

En camino de vuelta a la casa Javier, él que era el notario de Ferrán, les dice a sus dos amigos que tiene en su caja fuerte una carta sellada de Ferrán por leer a su muerte, una especie de testamento. Regresan al salón de Javier—todavía sin avisarles a las mujeres de nada—para abrir dicha carta. En la carta Ferrán les revela que les ha engañado a los tres con cada una de sus respectivas mujeres. Se discuten entre sí la cuestión de la manera apropiada de portarse ante sus esposas al haber sabido una cosa así.

Los hombres salen del salón de Javier con malos aspectos pero no les dicen nada del asunto a las mujeres, las que se han impacientado mucho fuera de la puerta cerrada del salón. Cada pareja se retira a su casa sin haber resuelto nada.

Dentro de unos minutos de haber despedido a sus invitados Javier y Ada reciben la noticia de la sirvienta que Gustavo Ferrán acaba de presentarse. Ferrán es un hombre elegante, culto. Resulta que perdió su vuelo y vino en el siguiente y aquí está vivo y seguro. La frialdad con que le recibe Javier le sorprende.

Todo lo anterior sucede en los primeros veinte minutos de la película y sirve de sembrar lo que sigue.

Es una película que te invita a escudriñar—sobre todo a la segunda vista—a los personajes con el motivo de descubrir algún sentimiento restringido en la cara, alguna decepción o culpabilidad en los ademanes. Nunca se supera de lo melodramático pero es un melodrama sofisticado con un cinismo que nunca se ve en los melodramas de Hollywood de la misma época. Superior.

Sin subtítulos.

El gallo de oro

junio 24, 2006

El gallo de oro (México, 1964, 105 minutos), director: Roberto Gavaldón, cinematógrafo: Gabriel Figueroa, guionistas: Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Roberto Gavaldón. **** de cinco.

Reparto: Ignacio López Tarso, Lucha Villa, Narciso Busquets, Enrique Lucero.

Te proporciono la advertencia que la película se trata de la pelea de gallos. Se hace sin que se vea ninguna sangre sin embargo no les va a gustar a todos. A mí no me importa un carajo no obstante te echo la advertencia.

El director Roberto Gavaldón escribió el guión con Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes. Lo basaron sobre un cuento de Juan Rulfo (lo que lamento no haber leído). Al ver el nombre de Carlos Fuentes me pregunté por qué no han hecho de su novela La muerte de Artemio Cruz una película—pero me detuve. Sí lo han hecho. Se dice Citizen Kane.

Ignacio López Tarso protagoniza el papel de Dionisio Pinzón. Dionisio es un hombre vestido de andrajos que tiene el oficio de pregonero, o sea le pagan para gritar anuncios por el pueblo. Mientras cumple su recorrido de gritos por el pueblo llega el palenque girador, el desfilo de lo cual está encabezada por la cantante La Caponera (Lucha Villa) la que encandila a Dionisio. Regresa a su casita mezquina a avisar a su madre, con quien vive a solas, que lo han contratado a servir de gritón de las peleas de gallos y la encuentra muerta en la cama. La entierra enrollada en su estera y se aflige de no tener con que comprarla el ataúd. En su papel de gritón de las peleas Dionisio se presencia a una pelea privada entre el gallo campeón del gallero Don Segundo (Enrique Lucero) y un gallo local desconocido. Por medio de un golpe afortunado el desconocido derrota al gallo lucido dejándolo lastimado. Don Segundo está a punto de rematar al gallo herido cuando Dionisio se lo pide. Don Segundo se lo tira con desdén. Dionisio, él que ya está solo en el mundo, lleva el gallo a casa para cuidarlo. Con tiempo el gallo se cura aunque se queda cojo. Dionisio entrega su gallo a la pelea cuando vuelve el palenque y vuelve a topar con La Caponera la que respalda los apuestos en contra del gallo cojo de parte de su amante, el apostador profesional Lorenzo Bienvenidas (Narciso Busquets). El gallo gana la pelea y Dionisio se aprovecha de las primeras ganancias para quitarse los harapos que llevaba y comprarse un traje de luto, lo que pasa el resto de la película llevando.

El apostador Lorenzo Bienvenidas es un gallo metafórico vanidoso, codicioso. Siembra al voleo la frase «otra más» por su dicho mientras anda acumulando victorias y dinero con La Caponera a su lado. Desde luego codicia al gallo de Dionisio y así se inicia el conflicto central entre el apostador profesional y el campesino ingenuo por el gallo y La Caponera. Dionisio no tuvo que contender para ganarse el cariño de su madre. Ya se encuentra andando solo por el mundo pintoresco de palenques sujeto a las intrigas del juego y los caprichos de la suerte.

La cinematografía de Gabriel Figueroa merece un comentario breve. El estilo suyo anterior se valía tanto de la luz y la sombra características de la película blanca y negra que resulta interesante fijarse en la manera que se lo adapte en la obra presente a la paleta de la película con colores para realizar el mundo lleno de colores de los palenques. Sobre todo la película es un espectáculo compuesto de los colores vivos y las canciones de La Caponera.

Véase además El imperio de la fortuna.

Con subtítulos en inglés que se puede apagar.