Archive for the ‘país: México’ Category

En las arenas negras

enero 5, 2007

En las arenas negras (México, 2003, 89 minutos), dirigida Marcel Sisniega. **1/2 de cinco.

Reparto: Mariana Gajá, Jesús Angulo, Lucero Trejo, Rodrigo Vázquez.

Un homenaje a Ingmar Bergman que tiene lugar in la sierra mexicana.

Estudiante Anacruz llega al monte acompañada por su novio Horacio con el propósito de terminar su tesis sobre los mitos pre-hispánicos. Se posan en una cabaña propiedad del padre de Anacruz que se sitúa por entre dos montañas que figuran en la mitología de la región. Se dicen—las montañas—Doña Rosita y Don Gregorio. La pareja conoce a unos habitantes: un indio medio ciego Mónico y su madre vieja, y un peregrino huraño, Soto. Parecen los únicos habitantes de la comarca menos por una mujer misteriosa que se vislumbra caminando por el monte llevando un fúsil y gafas oscuras.

Ni la mitología ni la tesis que Anacruz escribe sobre ella figuran mucho en la historia menos para proveerla con la imagen del sacrificio humano. Específicamente la del niño sacrificado al volcán (o los intereses del niño sacrificado a los padre en el mundo contemporáneo). El tema se trata de los lazos rotos entre padres e hijos, de padres/madres distantes y de hijos lastimados. La historia de los personajes y sus antecedentes se descubre con un exceso de detalles hasta parecer muy poco probable, artificial, cosa de un escritor que se esfuerza en mostrarnos la hilacha del tema en cada cosa. Quizás con menos detalle y más misterio habría logrado la profundidad a la que pretende. Lo creo un homenaje al director sueco Ingmar Bergman por los personajes perseguidos y embrujados por memorias de ofensas y rencores familiares por entre un paisaje yermo. El personaje Anacruz nos ortiga una pista bastante clara. Es hija de padre mexicano y madre sueca, tiene el pelo rubio y las facciones pastosas del habitante del norte de Europa ( y ni tampoco un rasgo mexicano).

Con subtítulos en inglés que se puede quitar.

Pedro Páramo (primera versión)

diciembre 20, 2006

Pedro Páramo (México, 1966, 105 minutos, B&N). Dirigida por Carlos Velo. *** ½ de cinco.

Reparto: John Gavin, Ignacio López Tarso, Pilar Pellicer, Julissa, Graciela Doring, Carlos Fernández.

Una versión (de al menos tres) de la novela de Juan Rulfo.

Es la historia de un tal Juan Preciado que acude al pueblo Comala a buscar a su padre Pedro Páramo. En su lecho de muerte la madre de Juan Preciado le extrajo la promesa de ir a exigirle a Pedro Páramo lo suyo. Encuentra un pueblo en ruinas que falta poco de ser desierto, en que los muertos no se quedan en sus fosas.

Se entreveran tramas del Comala presente lleno de ruinas y fantasmas y el del pasado, en la época de la subida y dominio del cacique Pedro Páramo. El PP joven vuelve a Comala a recuperar las tierras y bienes de su padre muerto. Lleva consigo un hijo de antecedentes desconocidos, Miguel. Se casa con la terrateniente soltera Doloritas (la que será la madre de Juan Preciado) con el propósito de quitarse una deuda de por encima. Después de haberse apoderado de los caudales de la mujer la manda a vivir lejos de Comala con su hermana, donde nace Juan Preciado sin conocer a su padre.

El Comala de la época de PP es un mundo de relaciones enfermizas. ¿Hay ni siquiera una sola familia sana y completa? Evidentemente, no. En la novela todo se ve por una bruma fantasmal; en la película la materia se presenta literalmente y resulta llamativa—casi lasciva (dentro de los límites del cine mexicano de los sesenta, desde luego).

La película mantiene el lenguaje fuerte de Rulfo. Juan Preciado topa con un hombre en el camino rumbo a Comala, quien le dice que Pedro Páramo es “un rencor vivo.” Varias veces las mujeres del pueblo lamentan de los hombres que “todos son hijos de Pedro Páramo,” y una añade, “—y solo reconoce a él que no tiene madre (Miguel, él que vive fuera de toda raya y se muere joven).”

En algún sentido la película es una historia de amor, del amor de PP a una señorita del pueblo Susana San Juan, la que amaba de lejos desde su juventud. Todos sus hazañas son para maniobrar que la consiga o como compensación por no tenerla. Justo cuando está al punto de poseerla se le enloquece la muchacha y se le muere. Ya se le había perdido el hijo Miguel. Al perder la amada declara, “Me cruzaré de brazos y Comala morirá de hambre.” Por eso se pone en marcha la caída de Comala hasta llegar a ser el pueblo muerto encontrado por Juan Preciado.

El guión, escrito por el director Carlos Velo con Carlos Fuentes y Manuel Barbachano, sigue el argumento de la novela de Juan Rulfo de hito en hito. Sin embargo, por haberlo hecho literal—por haberlo deletreado así—se le saca el misterio y lo que queda es pura materia de telenovela. No quiere decir que no sea entretenida. Sí, lo es pero de ninguna manera logra la sutileza y grandeza de la novela. Léela, ¿eh?

Con subtítulos en inglés y español que se puede quitar.

El lugar sin límites

diciembre 17, 2006

El lugar sin límites (México, 1977, 110 minutos), escrita (con José Emilio Pacheco) y dirigida por Arturo Ripstein. ***** de cinco.

Reparto: Roberto Cobo, Lucha Villa, Ana Martín, Carmen Salinas, Fernando Soler.

Una obra maestra del cine mexicano—y una obra muy atrevida dado la época en la que se dio a la luz.

Se saca de la novela del mismo título de José Donoso. Se trata de un prostíbulo en un pueblito mezquino adueñado por Manuelita y su hija adulta apodada La Japonesita. Manuelita es un hombre que lleva maquillaje y se viste de prendas femeninas. Todos le refieren en la femenina.

Al comienzo Manuelita anda preocupada del regreso al pueblo de un camionero, Pancho, un bruto con quien tenía una riña hace un rato. Es más. El prostíbulo lleva unos días sin luz y Manuelita se ocupa de arreglar el asunto con el cacique don Alejo y pedirle a la vez su protección. Sin embargo don Alejo quiere apoderarse de toda la comarca para alguna especulación propia y hizo cortar la luz del prostíbulo para que se lo vendieran a un precio bajo.

Se relata además por un modo entreverado la historia de la llegada de Manuelita al pueblo y los acontecimientos por medio de los que llegó a engendrar a su hija.

Nos presenciamos a la vida cotidiana del prostíbulo y toda la cosa se hace con simpatía y humanidad. El personaje de la Manuelita es extravagante pero nunca deja de ser creíble. El camionero Pancho es una clase de personaje muy susceptible del tratamiento estereotipado pero no es así; el personaje es complejo y bien desarrollado. Es machista pero le fascina la Manuelita. Anda atrasado en los pagos del camión los que se le deben a don Alejo y se siente humillado por el asunto y por tener que vivir con su esposa como arrimados en la casa de la familia de su cuñado. Al parecer, el abuso de Manuelita le da una salida por la vergüenza acumulada. Hay más aun. De niño el padre de Pancho era peón de don Alejo y el señor obligaba al niño Pancho a acompañar a su hija—ya muerta—en sus juegos de muñecas y otras diversiones de muchachas. Luego don Alejo quiso patrocinar a Pancho en el estudio de la medicina pero Pancho dejó los estudios para hacerse camionero. Es decir que la agresividad de Pancho se arraiga en antecedentes complicados.

Con subtítulos fijos en inglés.

El espinazo del diablo

diciembre 15, 2006

El espinazo del diablo (The Devil’s Backbone) (España/México, 2001, 110 minutos), dirigida por Guillermo del Toro. *****de cinco.

Reparto: Eduardo Noriega, Federico Luppi, Marisa Paredes, Iñigo Garcés, Irene Visedo.

En el crepúsculo de la guerra civil española el muchacho Carlos de doce años llega con su padre a Santa Lucía, un internado de alumnos hijos de los republicanos aislado en el páramo español. El padre de Carlos lo deja—contra las ganas de Carlos—en la escuela y les deja a los maestros además unas barras de oro, bienes de los republicanos, las que los maestros agregan a una cantidad que guardan escondida en la escuela.

En pleno patio del internado amurallado hay una bomba guarnecida con cintas la que se cayó del cielo sin explotar. Las cintas se mecen en la brisa para advertir el peligro. Mientras Carlos mira la bomba por primera vez siente que le llama la figura de un muchacho fantasmal desde el interior oscuro de un almacén.

A pesar de situarse en la época de la guerra civil la política sirve no más que proporcionarle a la escuela el carácter de ser una isla aislada dentro de un mar amenazador. El argumento se ocupa de unos obreros que traman llevarse el oro si pueden husmear su escondrijo antes que lleguen las fuerzas falangistas y de la relación entre Carlos y los otros estudiantes, los maestros y—sobre todo—con el fantasma del niño Santi, el que ocupó la cama de Carlos anteriormente. El fantasma se ve exclusivamente por Carlos y le llama urgentemente. Los dos hilos del argumento se trenzan en un desenlace violento y satisfactorio.

El título se saca de un feto deformado que el maestro de ciencia, amigo particular de Carlos, guarda en un tarro. Le dice el maestro a Carlos que los campesinos creen que el líquido en el que se guarda tiene la capacidad de curar la impotencia. Pura superstición. Se quitaron de la escuela además todos los símbolos religiosos, aunque las huellas de los crucifijos se distinguen en las paredes. Bueno, pero queda el asunto del fantasma…

Con subtítulos en inglés que se puede quitar.

La virgen de la lujuria

diciembre 15, 2006

La virgen de la lujuria (México, 2000, 140 minutos), dirigida por Arturo Rípstein. * de cinco.Reparto: Ariadna Gil, Luís Felipe Tovar, Juan Diego, Julián Pastor, Alberto Estrella.

El director, el elenco, todos de la primera pero qué porquería confusa y aburrida el resultado.

¿Cómo repasarla? Tiene lugar en una cantina en el D. F., propiedad de un dueño mexicano quien se presume español. El mesero Nacho se enamora de Lola, una prostituta y drogadicta—tal vez española, tal vez mentirosa—que se presenta en la cantina una mañana; sin embargo ella anda enamorada de un luchador enmascarado con quien pasó una sola noche, un luchador quizás homosexual, quizás el cocinero de la cantina detrás de la máscara. Hay además un conjunto de españoles, republicanos expatriados, que contratan un despacho en el edificio y pasan el día entero en la cantina casi sin consumir nada. Supuestamente urden el asesinato de Franco pero no parecen hacer nada menos ocupar la mesa. Bueno, hay más—todo arbitrario y sin sentido.

La cosa está muy teatral. De vez en cuando los personaje se ponen a cantar o se aparecen títulos en la pantalla como fuera un cartel pero no se hace con ningún sentido.

Se junta con El crimen del padre Amaro y El callejón de milagros en la lista de películas las que echan a perder a un conjunto de actores del ensueño sobre un guión que no vale la pena. La condeno con la alabanza aguada: el escenario se ve muy bien. Tanta paciencia le cuesta verla hasta el fin (a los 140 minutos tiene el vicio de ser las dos, larga y aburrida).

Con subtítulos en inglés que se puede quitar.

La tía Alejandra

octubre 25, 2006

La tía Alejandra (México, 1979, 87 minutos), dirigida por Arturo Rípstein. **** de cinco.

Reparto: Diana Bracho, Isabela Corona, Manuel Ojeda, María Rebeca, Lilan Davis, Adonai Somoza Jr., Ignacio Retes.

Un cuento de brujería en la vida familiar. La tía Alejandra viene a vivir con su sobrino y su familia. La tía, una mujer de edad, parece normal al primer golpe de vista (y su fortuna les ofrece al sobrino y su esposa la posibilidad de aliviar las preocupaciones financieras) sin embargo a partir de su llegada empiezan a suceder cosas raras: accidentes y, con tiempo, muertes.

Goza de un estilo restringido. Fue filmada con película en colores pero los colores resultaron muy apagados hasta parecer casi blanca y negra. Tal vez fue cosa del presupuesto no obstante se la da un ambiento seco y restringido. Casi toda la historia tiene lugar dentro de la casa de la familia y la casa misma falta poco de ser un personaje en el drama. Tiene una fachada cerrada, la puerta y ventanas cubiertas con verja y rejas, adentro hay niveles múltiples y un patio encerrado por todos lados. Aunque no parezca ser la casa embrujada típica, sirve bien el propósito de crear un ámbito misterioso y amenazador.

Si buscas una película de horror que esquiva los clichés del género he aquí la mera cosa.

Sin subtítulos.

El imperio de la fortuna

octubre 23, 2006

El imperio de la fortuna (México, 1985, 130 minutos), dirigida por Arturo Rípstein. ***** de cinco.

Reparto: Ernesto Gómez Cruz, Blanca Guerra, Alejandro Parodi, Zaide Silva Gutiérrez.

Esta película—a mi parecer la mejor del cine mexicano—relata la caída de un hombre sencillo con una abundancia de detalle y con mucha fuerza. Se basa sobre el cuento “El gallo de oro” de Juan Rulfo, el que fue filmado ya una vez bajo el mismo título por el director Roberto Gavaldón (véase la reseña de El gallo de oro). La versión presente concibe la materia de nuevo desde las raíces con el resultado de producir una obra más sombría y más cínica acerca de la naturaleza humana.

En sus grandes rasgos el argumento sigue el surco de la película anterior: Dionisio Pinzón, un tipo pobre que vive en una choza con su madre enferma y se gana una vida mezquina en el oficio de gritón de anuncios, recibe de regalo un gallo de pelea herido el mismísimo día en que se muere su mamá. Dionisio cura cariñosamente al gallo, el que, aunque sigue medio cojo, resulta buen peleador. Dionisio se dedica al mundo de las peleas y los palenques y se mete con un apostador de métodos solapados y con su mujer, una cantante apodada la Caponera. El apostador Bienvenidas le enseña a Dionisio las triquiñuelas del oficio del apostador profesional mientras codician uno al otro la mujer y el gallo campeón. Con tiempo el campesino ingenuo se convierte en hombre codicioso y calculador.

¿Por qué la estimo tanto? Aunque la película tiene una vena grotesca—esperpéntico—debido tal vez a la influencia de Luis Buñuel, al cual el director Arturo Ripstein le sirvió de ayudante una vez–está libre del estilo pesado y melodramático que caracterizaba el cine clásico de México. Hay muchos artículos que llevan un peso simbólico, entre ellos se destaca el baúl que Dionisio desea para saldar las cuentas con su mamá muerta. El cinismo del guión (escrito por Paz Alicia García Diego, la esposa del director) está opresivo pero el director lo mantiene a raya; nunca se entrega al melodrama.

Es más: Ernesto Gómez Cruz en el papel de Dionisio es una maravilla. Todo el elenco es de la primera pero EGC se rinde al personaje por completo.

Subtítulos en inglés que se puede quitar.

Antonieta

octubre 19, 2006

Antonieta (Francia/España/México, 1982, 105 minutos), dirigida por Carlos Saura. *** de cinco.

Reparto: Isabelle Adjani, Hanna Schygulla, Ignacio López Tarso, Carlos Bracho, Gonzalo Vega.

Se trata de la historia de una mujer mexicana que se suicidó en la catedral de Notre Dame de París en mil novecientos treinta y uno vista por los ojos de una escritora francesa contemporánea la que escribe una obra sobre suicidios femeninos. La escritora descubre a Antonieta por medio de un libro de sus cartas de amor.

Antonieta Rivas Mercado fue la hija de un arquitecto famoso (el que diseñó la columna de la independencia del D. F.) que se separó de su marido convencional para meterse in el mundo bohemio de artistas y poetas. Se enamoró de Manuel Rodríguez Lozano, un artista casado, el que no le correspondió el amor. A lo largo de los años Antonieta le dedicó muchas cartas de amor, las que compusieron el libro encontrado por la escritora. Con tiempo Antonieta se involucró con la campaña de un político progresista—y luego con el político mismo.

La película se situa entre la segunda categoría de la obra de Carlos Saura. Aprendemos más de la historia del México de los principios del siglo veinte que aprendemos de la vida interior de Antonieta. De verdad la película vale más por la historia de la revolución y la de la guerra cristera que por la de Antonieta; Antonieta nunca deja de ser un personaje remoto.

Sin subtítulos.

Pecadora

septiembre 12, 2006

Pecadora (México, 1947, 90 minutos, B&N), dirigida por José Díaz Morales. ***1/2 de cinco.

Reparto: Emilia Guiu, Ramón Armengod, Ninón Sevilla, Andres Soler, José María Linares Rivas.

Ciudad Juárez. Una cuadrilla de policías persigue a un sospechoso a tiros. El hombre Antonio, con el brazo lastimado, se mete en el Club La Frontera para esconderse. Ahí conoce a una prostituta Carmen, la que le cura el brazo. Se enamoran y se resuelven a huir de ciudad Juárez para empezar de nuevo la vida juntos. Carmen deja atrás a su proxeneta Roberto el Dandy, y Antonio deja plantada a su novia la rumbera Leonor. El chulo Roberto y la bailarina Leonor se conspiran juntos para estorbarlos la felicidad—y lo hacen con éxito. Después de una serie de trucos y malentendidos Antonio se encuentra agarrado por el cuerpo policial y mandado a las islas Marías. Carmen por su parte se casa con un viudo rico, el que ignora su pasado, pero no puede gozar de su matrimonio ni de su nueva posición social. Por medio de un encuentro inoportuno y unas casualidades improbables Carmen se encuentra chantajeada por Roberto el Dandy y–desde luego–Antonio y Carmen vuelven a verse.

Aunque los protagonistas carecen de interés los personajes de Roberto (José María Linares Rivas) y la bailarina Leonor (Ninón Sevilla, aquí muy joven) lo tienen de sobra. Buen ejemplar del género del cine de rumberas.

Sin subtítulos.

Aventurera

septiembre 12, 2006

Aventurera (México, 1950, 101 minutos, B&N), dirigida por Alberto Gout. ***** de cinco.

Reparto: Ninón Sevilla, Tito Junco, Andrea Palma, Miguel Inclán.

La cumbre de su género (el de los melodramas rumberos). Se lucen todos los rasgos típicos hasta el enésimo grado: la muchacha traicionada y abusada repetidamente hasta encontrarse trabajando en un cabaret—efectivamente un burdel; descubre el talento de bailar y se hace una sensación (sin dejar de obligarse a complacer a los clientes varones); conoce a un hombre bueno, un príncipe azul de buena familia, el que quiere casarse con ella pese a sus antecedentes (sabidos no más a medias); las figuras inevitables del pasado que se presentan para chantajearla o estorbarla la felicidad. Es más, tiene algo singular: una protagonista lo suficiente fuerte para superarlo todo y ingeniarse el desquite contra todos los que la abusaron. Es una fantasía de venganza que no se molesta de acatar a los fueros de la verosimilitud ni la probabilidad.

Los espectáculos del baile se desarrollan con vestuario suntuoso y comparsas numerosas dentro de escenarios de una escala fuera de todo límite del recinto del cabaret. Aunque el escenario del baile se extiende casi sin límite las pocas escenas que tienen lugar en la calle se realizan en un espacio angosto y manifiestamente falso. –Y la música, que no nos olvidemos de la música. Hay mucha—y de la primera, incluso la de Agustín Lara.

¡Divertidísima!

Con subtítulos en inglés que se puede apagar.