Archive for 22 diciembre 2006

Epitafios

diciembre 22, 2006

Epitafios (Argentina, 2004, 780 minutos), dirigida por Jorge Nisco y Alberto Lecchi. *** de cinco.

Reparto: Julio Chávez, Paola Krum, Cecilia Roth, Antonio Birabent, Villanueva Cosse.

Una miniserie, producción de HBO.

En Buenos Aires hay un asesino de serie el motivo de que se arraiga en el rescate fracasado de cuatro rehenes, estudiantes secundarios, los que fueron detenidos en un aula por un maestro desafecto. Todos los estudiantes tomados se murieron quemados en un incendio. La secuestración y el intento al rescate tuvieron lugar hace cinco años respecto al presente de la película. El asesino anuncia a la identidad de su víctima siguiente por medio de lápidas con inscripciones enigmáticas.

Los protagonistas principales son un ex-policía ya taxista, amargado por el papel que hizo en el incidente de los rehenes, y una psicóloga, la que trataba al secuestrador antes del día de autos. Mientras que mucha gente vinculada con el crimen, aunque sea muy oblicuamente, se hallan muertos, los dos protagonistas se dan cuenta del peligro que corren por haber sido metido en el asunto—y por la culpa que se guardan a causa de él—y se involucran en la búsqueda del asesino.

Hay muchos personajes más que entran y salen de escenario a lo largo de los trece capítulos de cuarenta y cinco minutos. De verdad todos son estereotipados, desde el ex-policía que quiere meterse en la investigación a escondidas a pesar de las amonestaciones del jefe, al jefe mismo que les exige a sus subordinados que se apresuren en aprender el asesino para aplacar a sus superiores políticos, hasta el mero asesino, el que aparentemente sabe todo de todo el mundo, puede hacer de todo, puede meterse en cualquier parte y tiene fondos casi sin límites.

La miniserie tiene sus faltas. Cada vez que el cuerpo policial tiene el asesino entre las manos se comete una torpeza ridícula que lo deja la oportunidad de esfumarse. Hay unas cosas poco creíbles: la psicóloga le pide a un estudiante liberado del secuestrador en la escuela que vuelva a entregárselo para complacerlo y hacerlo más tratable (se delata muy poco de la historia, pasa en el primer capítulo); un policía mata a mansalva a un sospechoso indefenso ante la vista de sus superiores y no se lo castiga. A fin de cuentas la falta principal es la de una falta de originalidad general. Todo tiene la pinta de ser materia comprada de segunda mano. No obstante la historia anda rápido y hay unas sorpresas verdaderas. Por eso, con tal de que puedas hacer gorda la vista respecto a las faltas, hay de que gozar.

La ciudad en la que se localiza la historia nunca se precisa directamente. Los apellidos italianos y el acento ligeramente argentino sugieren Buenos Aires. Me reparo con interés en la ausencia completa del ‘vos.’ Nunca jamás se escucha ni un solo. Sin duda se hace así para no disgustarle al público hispano no argentino. Es de esperarse–¿no?—dado que Univisión hace doblar las voces de las películas españolas con las de actores mexicanos.

Con subtítulos en inglés que se puede quitar.

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Pedro Páramo (primera versión)

diciembre 20, 2006

Pedro Páramo (México, 1966, 105 minutos, B&N). Dirigida por Carlos Velo. *** ½ de cinco.

Reparto: John Gavin, Ignacio López Tarso, Pilar Pellicer, Julissa, Graciela Doring, Carlos Fernández.

Una versión (de al menos tres) de la novela de Juan Rulfo.

Es la historia de un tal Juan Preciado que acude al pueblo Comala a buscar a su padre Pedro Páramo. En su lecho de muerte la madre de Juan Preciado le extrajo la promesa de ir a exigirle a Pedro Páramo lo suyo. Encuentra un pueblo en ruinas que falta poco de ser desierto, en que los muertos no se quedan en sus fosas.

Se entreveran tramas del Comala presente lleno de ruinas y fantasmas y el del pasado, en la época de la subida y dominio del cacique Pedro Páramo. El PP joven vuelve a Comala a recuperar las tierras y bienes de su padre muerto. Lleva consigo un hijo de antecedentes desconocidos, Miguel. Se casa con la terrateniente soltera Doloritas (la que será la madre de Juan Preciado) con el propósito de quitarse una deuda de por encima. Después de haberse apoderado de los caudales de la mujer la manda a vivir lejos de Comala con su hermana, donde nace Juan Preciado sin conocer a su padre.

El Comala de la época de PP es un mundo de relaciones enfermizas. ¿Hay ni siquiera una sola familia sana y completa? Evidentemente, no. En la novela todo se ve por una bruma fantasmal; en la película la materia se presenta literalmente y resulta llamativa—casi lasciva (dentro de los límites del cine mexicano de los sesenta, desde luego).

La película mantiene el lenguaje fuerte de Rulfo. Juan Preciado topa con un hombre en el camino rumbo a Comala, quien le dice que Pedro Páramo es “un rencor vivo.” Varias veces las mujeres del pueblo lamentan de los hombres que “todos son hijos de Pedro Páramo,” y una añade, “—y solo reconoce a él que no tiene madre (Miguel, él que vive fuera de toda raya y se muere joven).”

En algún sentido la película es una historia de amor, del amor de PP a una señorita del pueblo Susana San Juan, la que amaba de lejos desde su juventud. Todos sus hazañas son para maniobrar que la consiga o como compensación por no tenerla. Justo cuando está al punto de poseerla se le enloquece la muchacha y se le muere. Ya se le había perdido el hijo Miguel. Al perder la amada declara, “Me cruzaré de brazos y Comala morirá de hambre.” Por eso se pone en marcha la caída de Comala hasta llegar a ser el pueblo muerto encontrado por Juan Preciado.

El guión, escrito por el director Carlos Velo con Carlos Fuentes y Manuel Barbachano, sigue el argumento de la novela de Juan Rulfo de hito en hito. Sin embargo, por haberlo hecho literal—por haberlo deletreado así—se le saca el misterio y lo que queda es pura materia de telenovela. No quiere decir que no sea entretenida. Sí, lo es pero de ninguna manera logra la sutileza y grandeza de la novela. Léela, ¿eh?

Con subtítulos en inglés y español que se puede quitar.

El lugar sin límites

diciembre 17, 2006

El lugar sin límites (México, 1977, 110 minutos), escrita (con José Emilio Pacheco) y dirigida por Arturo Ripstein. ***** de cinco.

Reparto: Roberto Cobo, Lucha Villa, Ana Martín, Carmen Salinas, Fernando Soler.

Una obra maestra del cine mexicano—y una obra muy atrevida dado la época en la que se dio a la luz.

Se saca de la novela del mismo título de José Donoso. Se trata de un prostíbulo en un pueblito mezquino adueñado por Manuelita y su hija adulta apodada La Japonesita. Manuelita es un hombre que lleva maquillaje y se viste de prendas femeninas. Todos le refieren en la femenina.

Al comienzo Manuelita anda preocupada del regreso al pueblo de un camionero, Pancho, un bruto con quien tenía una riña hace un rato. Es más. El prostíbulo lleva unos días sin luz y Manuelita se ocupa de arreglar el asunto con el cacique don Alejo y pedirle a la vez su protección. Sin embargo don Alejo quiere apoderarse de toda la comarca para alguna especulación propia y hizo cortar la luz del prostíbulo para que se lo vendieran a un precio bajo.

Se relata además por un modo entreverado la historia de la llegada de Manuelita al pueblo y los acontecimientos por medio de los que llegó a engendrar a su hija.

Nos presenciamos a la vida cotidiana del prostíbulo y toda la cosa se hace con simpatía y humanidad. El personaje de la Manuelita es extravagante pero nunca deja de ser creíble. El camionero Pancho es una clase de personaje muy susceptible del tratamiento estereotipado pero no es así; el personaje es complejo y bien desarrollado. Es machista pero le fascina la Manuelita. Anda atrasado en los pagos del camión los que se le deben a don Alejo y se siente humillado por el asunto y por tener que vivir con su esposa como arrimados en la casa de la familia de su cuñado. Al parecer, el abuso de Manuelita le da una salida por la vergüenza acumulada. Hay más aun. De niño el padre de Pancho era peón de don Alejo y el señor obligaba al niño Pancho a acompañar a su hija—ya muerta—en sus juegos de muñecas y otras diversiones de muchachas. Luego don Alejo quiso patrocinar a Pancho en el estudio de la medicina pero Pancho dejó los estudios para hacerse camionero. Es decir que la agresividad de Pancho se arraiga en antecedentes complicados.

Con subtítulos fijos en inglés.

El espinazo del diablo

diciembre 15, 2006

El espinazo del diablo (The Devil’s Backbone) (España/México, 2001, 110 minutos), dirigida por Guillermo del Toro. *****de cinco.

Reparto: Eduardo Noriega, Federico Luppi, Marisa Paredes, Iñigo Garcés, Irene Visedo.

En el crepúsculo de la guerra civil española el muchacho Carlos de doce años llega con su padre a Santa Lucía, un internado de alumnos hijos de los republicanos aislado en el páramo español. El padre de Carlos lo deja—contra las ganas de Carlos—en la escuela y les deja a los maestros además unas barras de oro, bienes de los republicanos, las que los maestros agregan a una cantidad que guardan escondida en la escuela.

En pleno patio del internado amurallado hay una bomba guarnecida con cintas la que se cayó del cielo sin explotar. Las cintas se mecen en la brisa para advertir el peligro. Mientras Carlos mira la bomba por primera vez siente que le llama la figura de un muchacho fantasmal desde el interior oscuro de un almacén.

A pesar de situarse en la época de la guerra civil la política sirve no más que proporcionarle a la escuela el carácter de ser una isla aislada dentro de un mar amenazador. El argumento se ocupa de unos obreros que traman llevarse el oro si pueden husmear su escondrijo antes que lleguen las fuerzas falangistas y de la relación entre Carlos y los otros estudiantes, los maestros y—sobre todo—con el fantasma del niño Santi, el que ocupó la cama de Carlos anteriormente. El fantasma se ve exclusivamente por Carlos y le llama urgentemente. Los dos hilos del argumento se trenzan en un desenlace violento y satisfactorio.

El título se saca de un feto deformado que el maestro de ciencia, amigo particular de Carlos, guarda en un tarro. Le dice el maestro a Carlos que los campesinos creen que el líquido en el que se guarda tiene la capacidad de curar la impotencia. Pura superstición. Se quitaron de la escuela además todos los símbolos religiosos, aunque las huellas de los crucifijos se distinguen en las paredes. Bueno, pero queda el asunto del fantasma…

Con subtítulos en inglés que se puede quitar.

La virgen de la lujuria

diciembre 15, 2006

La virgen de la lujuria (México, 2000, 140 minutos), dirigida por Arturo Rípstein. * de cinco.Reparto: Ariadna Gil, Luís Felipe Tovar, Juan Diego, Julián Pastor, Alberto Estrella.

El director, el elenco, todos de la primera pero qué porquería confusa y aburrida el resultado.

¿Cómo repasarla? Tiene lugar en una cantina en el D. F., propiedad de un dueño mexicano quien se presume español. El mesero Nacho se enamora de Lola, una prostituta y drogadicta—tal vez española, tal vez mentirosa—que se presenta en la cantina una mañana; sin embargo ella anda enamorada de un luchador enmascarado con quien pasó una sola noche, un luchador quizás homosexual, quizás el cocinero de la cantina detrás de la máscara. Hay además un conjunto de españoles, republicanos expatriados, que contratan un despacho en el edificio y pasan el día entero en la cantina casi sin consumir nada. Supuestamente urden el asesinato de Franco pero no parecen hacer nada menos ocupar la mesa. Bueno, hay más—todo arbitrario y sin sentido.

La cosa está muy teatral. De vez en cuando los personaje se ponen a cantar o se aparecen títulos en la pantalla como fuera un cartel pero no se hace con ningún sentido.

Se junta con El crimen del padre Amaro y El callejón de milagros en la lista de películas las que echan a perder a un conjunto de actores del ensueño sobre un guión que no vale la pena. La condeno con la alabanza aguada: el escenario se ve muy bien. Tanta paciencia le cuesta verla hasta el fin (a los 140 minutos tiene el vicio de ser las dos, larga y aburrida).

Con subtítulos en inglés que se puede quitar.

La última cena

diciembre 15, 2006

La última cena (Cuba, 1976, 120 minutos), dirigida por Tomás Gutiérrez Alea. **** de cinco.

Reparto: Nelson Villagra, Silvano Rey, Luis Alberto Garcia, José Rodríguez, Samuel Claxton, Mario Balmaceda, Idelfonso Tamayo.

En el siglo XVIII un conde llega de La Habana a su azucarera en el campo de una visita de inspección, la fecha de la cual corresponde al comienzo de la semana santa. Se le ocurre hacer invitar a doce de los esclavos a cenar a su mesa al jueves santo. Lo hace a pesar de las advertencias del mayoral del ingenio. La tertulia entre el señor y los doce esclavos se demora de modo que lleguemos a conocer a cada uno de los trece personajes. La serie de desgracias que se desencadena a causa del capricho del conde no es difícil de prever no obstante se desarrolla cuidadosamente. Por medio de los acontecimientos que siguen se descubre la sinceridad de la fe del conde—o la falta de ella.

Con subtítulos fijos en inglés.

Memorias del subdesarrollo

diciembre 15, 2006

Memorias del subdesarrollo (Cuba, 1968, 97 minutos, B&N), escrita (con Edmundo Desnoes) y dirigida por Tomás Gutiérrez Alea. ***** de cinco.

Sergio Corrieri, Daisy Granados, Eslinda Núñez, Omar Valdés, René de la Cruz, Ofelia González.

Pocos años después de la revolución un hombre de la clase alta toma la decisión de quedarse en La Habana mientras que parten su mujer y su mejor amigo. El hombre y su mujer no se relacionaban bien y él se guarda resentimientos hacia una vida que no ha tomado el cauce deseado. Tenía el sueño de hacerse escritor pero aplazó el sueño al heredar el negocio familiar. A causa de hundirse en el negocio se le perdió su primer amor—no su mujer presente—y el sueño. Ya se ve otorgado la oportunidad de volver a empezar una vida más auténtica pero es un hombre sin rumbo. Pasa el día hojeando libros y mirando a las chicas en la calle. Como le dice una muchacha con quien tiene una relación amorosa: no es ni revolucionario ni gusano (contrarrevolucionario)—no es nada.

Es una meditación sombría sobre la revolución como instrumento del desarrollo personal.

Con subtítulos fijos en inglés.

La muerte de un burócrata

diciembre 15, 2006

La muerte de un burócrata (Cuba, 1966, 85 minutos, B&N), dirigida por Tomás Gutiérrez Alea. ***1/2 de cinco.

Reparto: Salvador Word, Manuel Estanillo, Silvia Planas, Gaspar de Santelices.

Un obrero ejemplar se muere y se les ocurre a sus jefes enterrarlo con el carnet laboral como símbolo de su carácter trabajador. Después la viuda se entera de la imposibilidad de conseguir la pensión sin el carnet. El sobrino de la señora se encarga de recuperar dicho documento por medio de trámites legales y no legales.

Me sorprende que a unos pocos años luego de la revolución se hubiera permitido hacer un retrato tan burlón de la inflexibilidad de la burocracia cubana.

Con subtítulos fijos en inglés.