Archive for the ‘director: Emilio Fernández’ Category

Salón México

septiembre 7, 2006

Salón México (México, 1948, 91 minutos, B&N), escrita (con Mauricio Magdaleno) y dirigida por Emilio Fernández. *** de cinco.

Reparto: Marga López, Miguel Inclán, Rodolfo Acosta, Roberto Cañedo, Mimi Derba, Sylvia Derbéz.

Mercedes acude de noche al club Salón México para ganarse dinero mediante tareas no bien precisadas con el motivo de pagar el internado de su hermanita Beatriz. La historia se alterna entre el mundo nocturno del club y el mundo ordenado de la escuela. El mundo del club se desempeña de una manera chillona conforme con el carácter de sus habitantes, los músicos, los chulos, los turistas, los policías y las mujeres de carácter dudoso.

Cuando Beatriz se enamora con el hijo de la directora, un piloto héroe de la batalla de Okinawa de la segunda guerra mundial, y se lo quiere presentar a su hermana mayor, le resulta difícil a Mercedes que siga ocultándole su manera de vivir (la que Beatriz ignora).

La película crea el contraste entre las dos especies del heroísmo: el del piloto y el de Mercedes la que hace lo necesario para sostener a su hermana cueste lo que cueste. Se nos presenta libre del nacionalismo que a veces hace difícil de aguantar mucha de la obra de Emilio Fernández. El arte del melodrama fue su verdadero talento y menos mal que no venga cargado del equipaje de temas nacionalistas.

Con subtítulos en inglés y español que se puede apagar.

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La perla

agosto 24, 2006

La perla (México, 1945, 88 minutos, B&N), escrita y dirigida por Emilio Fernández. ****1/2 de cinco.

Reparto: Pedro Armendáriz, María Elena Marqués, Fernando Wagner.

Una versión cinemática del cuento bien conocido de John Steinbeck de un pescador de ostras que encuentra una perla de un tamaño descomunal, la que le arruina la vida.

La mirada incomprensiva de los ojos entornados de Pedro Armendáriz corresponde perfectamente a la sencillez y la ingenuidad del pescador Quino. La falta principal es que los maleantes—el médico y su hermano, el comerciante de perlas—son malos hasta los tuétanos. No se desempeñan con la menor simpatía humana. Igual a María Candelaria, la película presente tiene el estilo deliberadamente épico; pero a diferencia de la otra, tiene una materia que vale la pena. Es uno de los pocos casos entre las obras de Emilio Fernández que el guión sube al nivel de la técnica. Junto con su cinematógrafo Gabriel Figueroa dispone una técnica de la primera de la primera pero típicamente se gasta sobre un argumento tópico—las películas nunca fallan de entretener pero frecuentemente faltan la gravedad del estilo técnico. Aquí no. Aquí todo se juega bien.

Un rasgo curioso: el director se fija mucho en las manos de los personajes. Claro que tiene un intento muy diferente que el fetiche que tiene Luis Buñuel por los pies–pero quiero subrayarlo más que explicarlo.

Con subtítulos en inglés y español que se puede apagar.

Soy puro mexicano

agosto 23, 2006

Soy puro mexicano (México, ¿?, 88 minutos, B&N). Escrita (con Robert Quigley) y dirigida por Emilio Fernández. **1/2 de cinco.

Reparto: Pedro Armendáriz, Andrés Soler, David Silva, Raquel Rojas.

La segunda guerra mundial hace estragos de casi todo el mundo pero México se queda a salvo en el banquillo ¿verdad?

Lupe Padilla es un bandido famoso encarcelado en espera de ser fusilado. Sus compañeros lo sacan de la cárcel y la banda del prófugo se asila en una hacienda en la que no se crían ganados sino conspiraciones. El caserón está lleno de agentes de las potencias del Eje–Japón, Alemania y Italia—desempeñados de una manera muy estereotipada. Traman un complot de iniciar un ataque contra los EE.UU. con armas metidas a México clandestinamente. Lupe y sus muchachos se lo oponen con sus cuchillos y pistolas. ¿Hace falta decir que las pistolas derrotan las ametralladoras?

Una de las primeras películas dirigidas por Emilio Fernández y se hace con vigor y humor. Menos mal que no se toma muy en serio. Agradable.

Sin subtítulos.

Bugambilia

agosto 23, 2006

Bugambilia (México, 1944, 102 minutos, B&N), escrita (con Mauricio Magdaleno) y dirigida por Emilio Fernández. Fotografía: Gabriel Figueroa. ***1/2 de cinco.

Reparto: Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Julio Villareal, Alberto Galán.

La historia la hija coqueta y caprichosa de un viudo rico de Guanajuato, la que se aburre del racimo de galanes de su clase que la persigue y se enamora de un gallinero. Desde luego la unión es imposible.

El papel de la hija Amalia le conviene más a DdR que los papeles de indias sencillas como los de María Candelaria y Flor Silvestre.

Aunque la película no logra la apariencia hipnotizante de María Candelaria el argumento de la presente es mejor que el de la mejor conocida María Candelaria. No obstante tiene la técnica impresionante que distingue toda la obra de Fernández/Figueroa y por su parte es un buen ejemplo de la perversidad de esta obra: el empleo de herramientas finas sobre una materia melodramática y trivial.

Con subtítulos en inglés y español que se puede apagar.

María Candelaria

agosto 7, 2006

María Candelaria (México, 1943, 97 minutos, B&N), escrita (con Mauricio Magdalena) y dirigida por Emilio Fernández. Cinematografía por Gabriel Figueroa. ***1/2 de cinco.

Reparto: Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Alberto Galán, Margarita Cortés, Miguel Inclán.

Una fábula fatalista que goza de la reputación de ser una de las cumbres del cine mexicano. Por mi parte no lo veo. Las virtudes, tal como son, son técnicas. La película tiene una apariencia maravillosa y singular—sobre todo el uso del paisaje y los canales de Xochimilco para crear un mundo apartado, casi de fantasía. La fotografía es exquisita.

María Candelaria es una india que fue echada del poblado por ser la hija de una prostituta y ya vive en una choza aislada. No desea nada más que criar su cerdita La Marranita hasta que llegue a la edad de parirse para que MC pueda vender los cerditos y comprarse un vestido para casarse con su prometido Lorenzo Rafael. Sin embargo el destino no los dejará en paz. El terrateniente, a quien le gusta a MC, se aprovecha de la pobreza del la india para sacarle la ventaja. La ex-novia de Lorenzo Rafael fomenta el odio de MC en el pueblo. Un pintor conocido que viene de México para grabar los indígenas en sus cuadros se interesa de MC. Procura ayudarla pero sus esfuerzos le salen mal a ella y se la llevan sin intención a su fin trágico.

Toda la historia tiene el carácter del despliegue de un destino establecido y que los personajes hacen papeles ya escritos. Esto no es necesariamente una falta. Canoa (de 1975) logra su efecto por medio del fatalismo que corre a todo su largo. El destino trágico del caso presente sin embargo me parece impuesto, no algo que se surge de la situación sin artificio: me huelo la mano del escritor más que la del hado.

Aunque Pedro Armendáriz luce en el papel del prometido de MC, el trabajador, ingenuo y fiel Lorenzo Rafael; sin embargo la mirada de Dolores del Río que nos sale desde debajo de una ceja alzada sugiere un sentido de ironía y una experiencia de la vida que no se cuadran con la supuesta sencillez del personaje María Candelaria.

Me extraña la fama que tenga de ser la joya del cine mexicano. Creo que su potencia se arraiga en la historia de las relaciones de las razas de México y por eso lleva una fuerza que no está al alcance del público no mexicano. Si no se explica así estoy en las tinieblas por completo porque la historia misma es puro melodrama. Pese a lo ridículo que es el argumento, vale la pena verla por lo bonito que es. El paisaje repleto de cipreses (o una especie de árbol que se estira hacia el cielo de un modo parecido) y los campos de flores componen una obra visual verdaderamente impresionante.

Con subtítulos en inglés y español que se puede apagar.

Flor silvestre

julio 16, 2006

Flor silvestre (México, 1943, 94 minutos, B&N), escrita (con Mauricio Magdaleno) y dirigida por Emilio ‘el indio’ Fernández. ***1/2 de cinco.

Reparto: Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Miguel Ángel Ferriz, Emilio Fernández.

La tragedia de José Luis Castro, el único hijo del amo de grandes tierras, y Esperanza (desempeñada por DdR, la que tiene aun la sombrita de bigote de una chica mestiza), la nieta de un mediero, que se casan por amor contra los deseos de los padres de José Luis hasta el punto que el padre de José Luis lo deshereda. José Luis y Esperanza habían crecido juntos y hay mucha habla de raíces—las que se crecen juntas no se separan; que se arrancan solo con hachazos.

La revolución se estalla. José Luis tiene simpatía con la causa revolucionaria pero se mantiene al margen para estar con su mujer y sus tierras nuevas. La revolución se concluye (muy rápidamente, me parece) pero queda la plaga del bandidaje. Un amigo revolucionario de José Luis le pide su ayuda contenerlo pero JL se lo niega: ahora más que nunca tiene que cuidar de su mujer, ya encinta. Sin embargo los bandidos llegan hasta la mera hacienda de los Castro y José Luis no puede dejar de involucrarse.

Aunque falta algo de ser el mejor trabajo de Emilio Fernández, el argumento se desarrolla con la energía que caracteriza toda la obra del indio (el director mismo aparece en la pantalla en el papel de uno de un par de hermanos bandidos).

Con subtítulos en inglés y español que se puede apagar.

Enamorada

julio 12, 2006

Enamorada (México, 1946, 99 minutos, B&N), dirigida por Emilio Fernández. Cinematografía por Gabriel Figueroa. **** de cinco.

Reparto: María Félix, Pedro Armendáriz, Fernando Fernández, Miguel Inclán.

Este melodrama de la revolución es una de las películas más conocidas de la época dorada del cine mexicano.

Una fuerza revolucionaria se apodera del pueblo Cholula. El general de la fuerza José Juan Reyes manda traerle a todos los ricos del pueblo. El cura el padre Sierra acompaña al grupo llevado al general y resulta que el cura y el general se conocen (pasaron un año juntos en el seminario antes de tomar caminos distintos). El general va acompañado por una niña de como siete años que presencia a todo lo que sigue sentada al borde de una mesa chupando unas varitas de canela. A los ricos del pueblo el general les exige abastecimiento y dinero. El primero, don Carlos Peñafiel, se lo niega con dignidad. El general manda encerrarlo. El siguiente Fidel Bernal le jura que no tiene nada pero, al oír la pena de muerte que le impone el general, le ruega aceptar todo lo que tiene hasta su esposa joven. El general hace fusilarlo. Hay presente además un norteamericano, un ingeniero, un tal Mr. Roberts. Le pide al general su salvoconducto por ir a México por comprar el vestido de boda por su novia. La novia es la hija de don Carlos Peñafiel él que fue encerrado por el general y Mr. Roberts le pide su merced en el nombre de amor. El general no se compromete pero parece afectado por la petición.

Luego en la calle el general encuentra a la hija Beatriz (La Félix) de don Carlos (sin saber su identidad) y se le arrebatan los encantos de la muchachota. Le piropea y ella le da una cachetada ante sus subordinados. Por medio del encuentro se desarrolla el conflicto central, el de los esfuerzos del general de ganarse el afecto de Beatriz y los esfuerzos de ella de humillarlo. Después del comienzo dramático la película se cambia hacia lo cómico.

La película aspira a la profundidad mediante el personaje de general Reyes. Lleva a la niña de un compañero muerto con la tropa (pero la niña se esfuma de la historia después de una sola escena, al parecer no más que un dispositivo por hacer más complejo—y simpático—el carácter del general). El ex-seminarista habla con fuerza de sus motivos y sus ideales mientras visita a su amigo el padre Sierra en la sacristía. Habla sobre el tema de la adoración de los reyes—nótate la coincidencia de nombres—al ver una pintura en la sacristía. Los reyes, dice, son símbolos de la riqueza y la opresión vistos de rodillas ante el niño Jesucristo. Al terminar la arenga sugiere otro sitio por colgar el cuadro para que lo caiga mejor la luz del sol. Hablan de Beatriz. El general le pide la intercesión del cura. Se ha decidido casarse con ella. Se ve angustia en la cara del cura. Se sugiera un triángulo amoroso sutil entre los tres. Curiosamente el novio de Beatriz se deja fuera de la cuenta. De verdad hay un hueco en el corazón de la película. Beatriz se nos presenta como una mujer impetuosa, independiente y fuerte—hasta se atreve a fumar aunque sea a escondidas. Mas no demuestra la menor pasión por su prometido Mr. Roberts (–un buen tipo). Al parecer antes del comienzo del drama se ligó con él sin estar enamorado (lo que no se cuadra con su carácter fuerte) y lo echa por la borda al enamorarse de verdad. La película pasa el asunto por alto no obstante no puedo prescindir de hacerme la pregunta, ¿es oportunista o qué? Bajo la menor inspección el personaje de Beatriz es profundamente caprichoso y falso.

La película vista en su totalidad lisonja al orgullo mexicano. Todos los mexicanos—ya que sean revolucionarios o no—salen bien. Dicen que el ciudadano Fidel Bernal, él que le rogaba al general por su vida sin vergüenza no fue mexicano (no se precisa de donde era). El hombre a quien Beatriz pone en ridículo es un gringo. Los federales no se ven y por eso se dejan de la cuenta (el vencedor escribe la historias por lo tanto todos andaban con Villa (al menos figurativamente) y los federales son no más que figuras anónimas con uniformes y sin caras en el cine mexicano). A fin de cuentas la profundidad de la película es fingida. Se esquivan las cuestiones difíciles.

A pesar de lo todo la película está bien hecha y divertida. Tiene la viveza que caracteriza toda la obra de Emilio Fernández y su cinematógrafo Gabriel Figueroa. El elenco es de la primera. María Félix (quien no me cae bien típicamente) desempeña su papel con una energía ejemplar.

Sin subtítulos.

La malquerida

junio 24, 2006

La malquerida (México, 1949, B&N, ¿minutos?), Director: Emilio (el indio) Fernández; cinematógrafo: Gabriel Figueroa. ***** de cinco. 

Reparto: Dolores Del Río, Pedro Armendáriz, Columba Domínguez

El que quiera a la del Soto

Tiene pena de la vida

Por quererla quien la quiere

Le dicen la malquerida.

En la hacienda del Soto viven Doña Raimunda, su hija Acacia, y Esteban el esposo de Raimunda y el padrastro de Acacia. Acacia le lleva a su padrastro un odio feroz y quiere casarse con quien sea con el fin de escapar de la hacienda del Soto. Un par de hombres pretenden a salir detrás de ella pero les sale mal. ¿En qué se arraiga la misteriosa amenaza que ensombrece la vida del Soto?

La malquerida abunda en todo lo que deseo del melodrama mexicana extravagante: las sorpresas, la traición, las pasiones tan grandes como los sombreros y la música contundente. Llena de encantos, me hace sonreír todo a su largo.

El Rubio es un subordinado en la hacienda y hombre de confianza de Esteban. Sabe los secretos y se los revela a todos después de emborracharse por medio de sus corridos en la cantina (arriba he citado lo suficiente para dar un ejemplo sin echar a perder los secretos del argumento).

Columba Domínguez se filma como si fuera ser de otro mundo. Tiene el aspecto pálido y agudo con los movimientos súbitos y los ojos fríos de un ave rapiña. Figúrate a Elsa Lanchester en The Bride of Frankenstein o a Frida Kahlo si ésa fuera hermosa. Hierve de la rabia contenida. Sonríe no más de una sola vez en la película y el resultado está espeluznante (aunque la música ligera que se impone casi destruye el efecto).

Sin subtítulos. 

Río escondido

junio 24, 2006

Río escondido (México, 1948, 110 minutos, B&N), Director: Emilio (el indio) Fernández; cinematógrafo: Gabriel Figueroa. ****1/2 de cinco.

Reparto: María Félix, Carlos López Moctezuma, Fernando Fernández, Domingo Soler, Columba Domínguez

Al comienzo de la película entramos con Rosaura Salazar (María Félix) al Palacio Nacional y nos detenemos ante los murales de Diego Rivera mientras la voz del narrador nos relata un esbozo de la historia política de México. Una historia que nos lleva al presidente de la república actual (1948), el despacho del que acude la señorita Rosaura para recibirle su cargo de servicio social de maestra rural. Anda atrasada y llega a medida que los otros maestros salen del despacho presidencial (al parecer a la mujer mexicana ejemplar le falta puntualidad). Rosaura se reúne con el señor presidente a solas y los ojos se le llenan de lágrimas mientras que escucha al presidente hacer hincapié en su compromiso de luchar contra la inmoralidad de los políticos rurales y el analfabetismo. La manda al pueblo Río Escondido. A causa de un encuentro con un profesor conocido de Rosaura que le sucede al salir del despacho presidencial sabemos que se guarda el secreto de padecer de una lesión del corazón que la pone en peligro de morirse de cualquier esfuerzo.

Al llegar al pueblo lo encuentra dominado por el presidente municipal Don Regino Sandoval (Carlos López Moctezuma), el cacique clásico: un terrateniente macho, vano y arrogante. Su dominación se simboliza mediante su control del agua. Hay una fuente pública que escasamente gotea. Don Regino se guarda detrás de una muralla otra fuente más abundante por el uso suyo y de sus colaboradores y para sus caballos. Se nota por los habitantes que nunca llueve a pesar de las nubes que hay siempre por encima—las nubes tan características de la cinematografía de Gabriel Figueroa de la cual hablamos a continuación. Por lo visto, menos Don Regino y su séquito y un cura, el pueblo se compone exclusivamente de indios. Sutileza no hay en el desempeño del propósito propagandístico de la película. No hay que leer muy profundamente entre los renglones para averiguar los temas. Al poco rato de haber llegado al pueblo Rosaura se lleva al bebé de una madre la que está a punto de morirse de la viruela y se lo guarda en una cuna colgada en la escuela. Luego Rosaura tiene la ocasión de gritar –¡Este niño es México! ¡Tengo que salvarlo! Hay asimismo un obsequio dedicado a Benito Juárez y en contra a ‘los malos mexicanos,’ el que se les da a los estudiantes al primer día de clase por Rosaura con lágrimas en los ojos mientras se le tiembla el labio inferior. A Don Regino se le ve deteniéndose de escucha fuera de la puerta de la escuela mientras que Rosaura habla de la necesidad de luchar contra los malos mexicanos. El rito de los indios de pedirle lluvia al Díos y el velorio de un niño indio matado por Don Regino.

María Félix a mí no me tiene ningún encanto y esta película te da harta dosis de La Doña pero no la voy a castigar excesivamente a causa de un disgusto personal. Sin embargo desempeña el papel con una sinceridad tan pesada que el personaje Rosaura Salazar resulta un símbolo no una persona. Si la película es tan defectuosa acerca del desempeño de sus temas políticos y de la actuación de la protagonista ¿por qué la he regalado tantas estrellas? Porque sus virtudes superan sus defectos. A mi entender la película tiene 2 defectos (la propaganda obvia y María Félix) y 2 virtudes (el elenco menos MF y la cinematografía).

La actuación por parte de todo el reparto menos La Félix es de la primera (y menos mal si ella te cae a ti mejor que a mí me cae). Al fin de cuentas confieso que la actuación de María Félix aun me divierte por su estilo amanerado. Columba Domínguez (la esposa del director Emilio Fernández) hace el papel de Merceditas, la maestra anterior y la amante de Don Regino. Aunque tiene pocas líneas de diálogo y no más de cinco minutos en la pantalla, desempeña el papel trágico con una dignidad austera. Lo hace de tal manera que se lleva la película de La Félix.

La cinematografía: El pueblo con apenas un solo edificio intacto tiene un aspecto irreal. Las casas raquíticas de los indios son poco más que montículos de escombros. La vista característica es la de las siluetas de arcos y árboles esqueléticos recortados ante el cielo lleno de cúmulos de nubes vistos desde un punto muy cerca del suelo. Cada imagen—sobre todo las que se tomaron al aire libre–fue compuesta con tanto cuidado y tanto arte que se parece una foto de Ansel Adams. Pocas hay las películas de blanco y negro de cualquier país que se vean mejor que ésta. Vale la pena verla y volver a verla no más por el gusto de gozar de la cumbre del arte cinematográfico de Gabriel Figueroa.

Según la ficha técnica los murales de Diego Rivera que se ven en el Palacio Nacional fueron filmados en color sin embargo la película grabada en el DVD está completamente sin color.

Sin subtítulos.