Los hijos de Fierro

Los hijos de Fierro (Argentina, 1972, 134 minutos, B&N). Dirigida por Fernando Solanas. *** ½ de cinco.

Reparto: Julio, Troxler, Martiniano Martínez, Tito Almejeiras, Juan Carlos Gené, Arturo Maly.

Un film—una fábula—sobre el movimiento sindicalista de Argentina en los principios de los setenta que se aprovecha de los personajes de Martín Fierro y sus hijos (juntos con Picardía, hijo del sargento Cruz, compañero de Fierro), los que se emplean en el rollo de figuras arquetípicas (o sea, hay un hijo mayor, un hijo menor y un Picardía en cada fábrica). Martín Fierro mismo es una figura elusiva que anda un forajido por las afueras enviándoles a los hijos comunicados y partes, el autor intelectual—el profeta—del movimiento: se ve de espaldas o de lejos andando a caballo por los llanos nebulosos.

Fierro les encarga a los hijos cada uno de una tarea, de una bandera les dice: el hijo mayor—él que quiere montar milicias—la independencia; el hijo menor—él que quiere alzar los barrios—la soberanía; y Picardía—él que quiere movilizar las fábricas—la justicia. Les dice que el movimiento ha sido traicionado y les enfrenta una larga marcha hacia la reconquista del poder, a que hora hará su retorno.

Se filmó sin colores en el ambiente grisáceo, lluvioso, de un sol ahumado de la ciudad Santiago, un mundo de fábricas, ferrocarriles, cafés llenos de humo y edificios públicos. Apenas haya un vistazo del hogar familiar. Ante este escenario se desarrolla la parte principal de la película, la que trata de la lucha gremial, tanto de la política interna del movimiento como de las represalias de los dueños y las fuerzas del gobierno. Los principales están—uno o el otro—despedidos del trabajo, puestos en listas negras, encarcelados y hasta torturados. No obstante, a fin de cuentas, triunfan.

Dado que no hay argumento tradicional no me siento culpable de revelar el fin: el movimiento vence y Martín Fierro hace su retorno triunfal a caballo entre el alborozo de los obreros y sus familiares festejando la victoria. Su llegada está acompañada sorpresivamente—al menos a mí me sorprendió—por fotos de Perón. ¡Caramba! ¡Fierro es Perón! Puesto que la película se hizo en el período del exilio de Perón quizás no haya de que sorprenderse en una alegoría de su retorno (me sorprende menos la identificación de Perón con el héroe Fierro que el afán con que se anhela su retorno—el de Perón, quiero decir—sin duda carezco de entendimiento del fenómeno de Perón).

De todos modos, la película fue hecha con arte y a pesar de su duración y su carácter de propaganda, resulta más efectiva que la epopeya de cuatro horas del mismo director, La hora de los hornos (en la que también se añora la época de Perón)–y más fácil que soportar.

Sin subtítulos.

4 comentarios to “Los hijos de Fierro”

  1. White Testament Says:

    Buenas tardes! Ya tiene tiempo que no pasaba por aca xD. Solo queria saludar

  2. el_mirón Says:

    Saludos. Como te marcha todo?

  3. Dante Says:

    Te expresas demasiado feo
    no se le entiende a tu narracion tratas de poner muchas ideas en pocas palabras y no te funciona ¬¬.

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