El dependiente

El dependiente (Argentina, 1967, 82 minutos, B&N). Dirigida por Leonardo Favio. *** ½ de cinco.

Reparto: Walter Vidarte, Graciela Borges, Fernando Iglesias, Nora Cullen.

Fernández—nunca se nos da a conocer su nombre—llega a trabajar en la Ferretería Vila. Es reservado, trabajador, cuidadoso con los centavos de Don Vila. Se nota por el narrador—porque la historia se relata a través de narración—que Don Vila ve en Fernández el hombre que era de joven y Fernández ve en Don Vila su futuro. Fernández es un personaje sin familia y antecedentes. Ya hace un rato no precisado que Fernández sigue en la vida estrecha de la ferretería. Vive ahí con el viejo Don Vila y el señor dueño le ha prometido que heredará la tienda a su muerte. Por eso Fernández acecha a los cambios de la salud del viejo anhelosamente (se implica que la relación entre los dos no es muy calurosa).

Después del cerrado de la tienda Fernández utiliza el camión raquítico de Don Vila para repartir los pedidos del día, si hay. En uno de estos recorridos se fija en una mujer joven parada ante la puerta de un edificio destartalado que sirve de alguna especie de centro espiritualista (aunque de fuera no tiene pinta de iglesia). La ve parada ahí en el mismo sitio varios días consecutivos y le arrebata el interés. Se resuelve a conocerla.

Una tarde, al saber que no hay ningún pedido de repartir, se ausenta de la cena humilde en la trastienda con Don Vila con la excusa que le hace falta aire y va caminando al lugar. Se presenta a la puerta de la señorita, la que lo reconoce del camión y lo conduce apresuradamente dentro de la casa como si tuviera miedo de que se viera en la puerta. La señorita Placini—ella tampoco tiene nombre—vive al lado del centro espiritualista con su madre que cuida el centro (el señor Placini está muerto). La señorita es reservada, con una mirada coqueta y huidiza a la vez. El señor Fernández y la señorita Placini se sientan en sillas, enfrentándose uno al otro a una distancia y pasan un rato incómodo procurando conversar con resultados torpes y vacilantes a medida que la madre de la señorita Placini entra y sale del salón más oscuro que alumbrado hablando por los codos.

Fernández sigue pasando de noche por la casa de las Placini para pasar un rato sentado tieso ante la señorita, efectivamente entrado en un noviazgo.

Si la tienda de Don Vila es opresiva en su banalidad, la casa de las Placini es un manicomio crepuscular. Las Placini tienen escondido en la casa el hermano de la señorita, un fenómeno albino y subnormal. Hasta el gato que anda suelto en la casa tiene algo salvaje. La rareza está aumentada por la presencia del centro espiritualista al lado. Una noche Fernandez entra la puerta equivocada sin querer y presenciamos unos segundos del espectáculo de un par de mujeres sacudiéndose los cabellos como poseídas mientras los fieles baten las palmas rítmicamente. No más se vislumbra.

Creo que no echo a perder nada en decir que con tiempo el viejo se muere y los jóvenes se casan.

Aunque la historia es sombría y pesimista no es un discurso universal respecto al carácter de la vida. Fernández es un hombre desdichado pero no todos son así de infeliz. Tiene alma de dependiente y sus aspiraciones no sirven para más que hacerle el hazmerreír del destino.

Si hay un tema universal por encontrarse tal vez es el de que nunca se sabe que clase de vida pasen los habitantes de una casa tras puertas cerradas, ni cuales son las locuras o los rencores que se guarden fuera de la luz de la calle.

La película fue filmada sin colores y con un estilo austero, tenebroso, casi primitivo. La cámara del director Leonardo Favio casi siempre está fija para hacer más efectivos las dos o tres ocasiones que se mueve. La técnica de contar la historia mediante narración es una torpeza; mejor comunicar lo necesario con medios más cinemáticas. El efecto más logrado es el ambiente opresivo de enajenación, de un mundo simpático que queda siempre fuera del alcance.

La película en su totalidad es un intento sincero de producir una obra de arte de verdad sin embargo el resultado algo forzado. Tiene un fin irónico y no sutil que me cae artificial. A fin de cuentas es una película difícil de juzgar: admiro el intento pero no es tan buena como se pretenda.

Digno de verse.

VHS sin subtítulos.

8 comentarios to “El dependiente”

  1. paula Says:

    si haceis las reseñas tan largas nadie querra leerlas; es solo un consejillo.

  2. lu Says:

    La vagancia de la gente, esta reseña no es nada larga!

  3. santi Says:

    Vi la Pelicula ayer y me parecio espectacular!

    • el_mirón Says:

      Estoy de acuerdo. Gracias por el comentario.

    • el_mirón Says:

      Hola Santi-
      ¿Me permites hacerte una pregunta acerca de la versión de EL DEPENDIENTE que viste? ¿Hubo una escena breve en la que Fernández se equivoca de puertas y en vez de entrar la casa de los Placini se encuentra en el centro espiritista de al lado en medio de una especie de servicio en el que los participantes se agitan incontrolablemente? Fernández se saca apresuradamente para meterse en la puerta correcta. La escena dura no más unos segundos pero es muy impactante. He visto una versión que la tiene y otra en la que se ha sido extirpado—vaya a saber por qué. ¿Te acuerdas de tal escena?

      De todos modos, gracias por el comentario.

  4. martostef (@martostef) Says:

    Mirón, es la tercera vez que bajo la película, la tercera vez que la veo y en ninguna tiene esa escena. La versión que consigo siempre tiene 78 minutos, y en todas las fichas técnicas de internet figura que la película dura 87. También en algunos sitios dice 82. Cuánto dura tu versión que tiene la escena del templo? Desde que me enteré que existe leyendo el un articulo hace tiempo que quiero verla.

    • el_mirón Says:

      Tienes razón. Por mi parte, yo cuento con dos versiones. La primera en cinta VHS comprada de una compañía en Argentina hace siete u ocho años (estoy en los EE.UU.) y otra recién comprada en DVD. La versión en DVD no tiene la escena breve—dura no más diez o quince segundos—en el centro espiritista. También hay unos otros leves cortes no muy importantes (típicamente escenas terminadas unos segundos antes que la escena correspondiente en la versión de VHS).

      La escena en el centro espiritista tiene muy poco que ver con la avanza de la historia no obstante es muy impactante, la escena más extraña y impactante de la película.

      Según los datos en las carátulas de las dos versiones, la de VHS dura 82 minutos y la del DVD 79. Lamentablemente no sé cómo encontrar la versión completa.

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