La cifra impar

La cifra impar (Argentina, 1962, 87 minutos, B&N). Dirigida por Manuel Antín. **** de cinco.

Reparto: Lautaro Murúa, Sergio Renán, María Rosa Gallo, Milagros de la Vega.

 

Se  base sobre un cuento de Cortázar, “Las cartas de Mamá.”

Luís y Laura están casados. Son argentinos y viven en un piso en París. Luís es un pintor que ejerce su arte en una agencia de publicidad. Al comienzo de la historia llega al apartamento el correo. Entre los folletos hay una carta. Luís la coge y la abre. Al escucharle a Laura acercando, la hunde junta con su sobre en el bolsillo de su saco. La conversación entre los dos está tibia, casi hostil. Luís sale a trabajar con la carta en el bolsillo. Laura encuentra un fragmento del sobre en la mesita y lo mira con angustia.

La carta es de la mamá de Luís. Vive sola en la casa familiar en Buenos Aires y les escribe continuamente. La carta les relata los acontecimientos cotidianos. Ninguna novedad menos ésta: esta mañana Niko preguntó por ustedes.

Bueno, pero Niko murió hace dos años. Es más, Niko era el hermano de Luís, y Laura conoció a Luís a través de Niko mientras era su novia, o sea la de Niko. Por lo tanto Niko no se nombra entre Luís y Laura aunque nos consta que su especto los acosa sin tregua.

Niko era un hombre enfermizo y desdichado—tan poca cosa, le dice Luís un par de veces. Igual a Luís, Niko era artista, pintor de una manera expresionista. Luís por otro lado es un hombre mundano, educado. Se encontró obligado a dirigir su talento hacia la publicidad para ganar unos pesos por el sustento de su mamá y Niko (padre no hay) mientras Niko se quedaba en casa pintando a su gusto.

Niko trajo a Laura a un baile en el que conoció a Luís. Se bailaron juntos Luís y Laura con el consentimiento de Niko. Empezaron a salir juntos a escondidas mientras Laura seguía con Niko.

¿Cuáles son los motivos de Laura? ¿Qué siente de verdad? Laura es un cero, una oquedad. No sabemos nada de sus antecedentes. Evidentemente no tiene ni familia ni amigos propios, apenas tiene voluntad propia. Menos por el mero hecho de haberse casado con él nunca sabemos directamente que quiera a Luís más que a Niko. La actriz María Rosa Gallo le da una gravedad con su mirada lastimada y su cara vulnerable sin embargo el personaje de Laura no llega a ser más que un artefacto necesario del argumento.

El guión se basa sobre un cuento de Julio Cortázar, “Cartas de mamá,” y tiene el carácter de un cuentito. En el primer plano no pasa nada. Luís y Laura hacen memoria para informar el presente (aunque ni siquiera en la memoria presenciamos ningunos de los sucedidos claves, ni la muerte ni el entierro de Niko, ni tampoco la boda de Luís y Laura). El elenco es excelente y la película es muy bien hecha, lo que la hace parecer mejor de lo que es. El diseño visual es casi barroco. Vimos las escenas por verjas y rejas tal como si ocurrieran en un laberinto. La música disonante aumenta el ambiente de descontento.

A fin de cuentas es muy buena a pesar de lo estático que es.

Con subtítulos fijos en inglés.

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