El chacal de Nahueltoro

El chacal de Nahueltoro (Chile, 1968, 89 minutos, B&N), escrita y dirigida por Miguel Littin. ***** de cinco.

Reparto: Nelson Villagra, Shenda Román, Héctor Noguera, Luis Alarcón, Marcelo Romo, Rubén Sotoconil.

La película se trata de la vida verdadera de un tal chileno Jorge del Carmen Valenzuela Torres, de su fuga de una situación doméstica difícil a muy pocos años, de su andar a la deriva de trabajo en trabajo (o sin trabajo), de un crimen sin sentido—el matar a una madre, la compañera de Jorge de unos días, y sus seis hijos—de su encierro y amansamiento en la cárcel hasta el cumplimiento de la sentencia de la pena de muerte.

No es una película de horror sino el retrato de un hombre hecho en el estilo neo-realista. Las escenas de la matanza componen un tramo de cinco minutos del largo de la película y son hechas con arte y fuerza pero sin sensacionalismo (y sin que se vea ninguna sangre).

El asesino Jorge no es un monstruo sino un hombre hecho tosco por los golpes de toda una vida—salvo por la gracia de dios, allá voy yo—y luego amansado por la estructura y la disciplina de la vida carcelaria (de modo que su ejecución al fin parece sin sentido, que es efectivamente otro hombre). El planteamiento–algo discutible—es el de que un ser humano es el producto de las circunstancias ambientales. No se da ninguna evidencia de la capacidad del hombre de resistir ni superar los efectos de las fuerzas externas. No se disculpa el crimen (menos—como quien dice–en el sentido que comprender es disculpar) pero se implica que el carácter del asesino resultó del ambiente exclusivamente. La película nos presenta poca evidencia que Jorge lleve adentro algún carácter menos el que se le impone por lo que le suceda—es una esponja o un pedazo de barro–le cambia el ambiento y se cambia el hombre por completo.

Concedida la tesis respecto a la naturaleza humana, la película es sumamente bien hecha. Las imágenes sin color son riquísimas. Los actores no parecen ser actores. El ojo de la cámara se demora en las caras bronceadas y surcadas con arrugas de Jorge y de la gentuza que puebla su camino. La película se restringe de juzgar a Jorge y no le impone una estructura dramática artificial sobre la vida no obstante tiene su arte. Merecen mención los ritos de la muerte. Después de haber matado a la madre (no me acuerdo de su nombre, tal vez no se da) y sus hijos, Jorge les coloca cuidadosamente tres piedras sobre cada cadáver, una grande sobre el vientre y una pequeña sobre la palma de cada mano. Esto se opone a los preparativos meticulosos que presenciamos del fusilamiento de Jorge. Cada manera de matar tiene sus fetiches.

El chacal de Nahueltoro es una de las pocas películas latinoamericanas que se puede juzgar al lado de las obras maestras del cine mundial sin la menor indulgencia por haber surgido de esa región.

Con subtítulos en inglés que se puede apagar.

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