Su alteza serenísima

Su alteza serenísima (México, 2000, 112 minutos), escrita y dirigida por Felipe Cazals. ****1/2 de cinco.

Reparto: Alejandro Parodi, Ana Bertha Espín, Pedro Armendáriz junior, Blanca Guerra, Rodolfo Arias, Salvador Sánchez.

Por medio de la película presenciamos los últimos días de la vida del General Antonio López de Santa Ana (Parodi). Lo encontramos de mala salud y de mal humor. Cojea por la casa sobre su pierna postiza abusando a la servidumbre y a su esposa, la a quien se le dice La Flor de la República (Espín). Recibe visitas de una serie de sus colaboradores y correligionarios (lo que le proporciona a cada una de las estrellas secundarias su momento) cuales están pagados por la esposa por hacerle obsequios al hombre enfermo. Repasa con ellos sus triunfos, sus derrotas y las ambiciones que le quedan. La Flor de la República trae hasta la casa además a un séquito raquítico de mendigos por hacerle la corte en cambio de una comida y unas moneditas de limosna.

Se puede tomar la película—yo la tomo así–como fuera una serie de cavilaciones que le conturban el alma al general mientras se le recorre la vida a las puertas de la muerte. Toda la película tiene su lugar dentro de la casa Santa Ana y la casa misma casi alcanza ser un personaje del drama la que está tan llena de recovecos como el alma y con el suelo que gruñe bajo el paso de la misma manera que Santa Ana les regaña a todos los habitantes de la casa. La vista de la naturaleza humana no tiene nada de lo ideal. Los personajes tienen cicatrices y malformaciones, son cojos y tuertos. Sueltan eructos y pedos. Por las partes de abajo de la casa merodean una gentuza de indios muertos de hambre. Socavan en algún sentido los cimientos de la casa, o sea de la vida de Santa Ana.

Algún escritor—creo que fue Anthony Burgess—dijo que nunca fueran personajes literarios conocidos en su totalidad de una manera como conocemos al Don Quixote de Cervantes y al Leopold Bloom de James Joyce. Me atrevo agregar que hay pocos personajes del universo del cine a los que conocemos igual que conocemos al Santa Ana de Su alteza serenísima.

Con subtítulos que se puede apagar.

10 comentarios to “Su alteza serenísima”

  1. Lorena Itzel Ortega Cardós Says:

    Para mi gusto Santa Anna es un personaje indiscutiblemente narcisista, por lo tanto llega a sobrevivir y sumergirse cada día más a una especie de individualidad e indiferencia (dramatización de su yo), la manera de compartir

  2. Lorena Itzel Ortega Cardós Says:

    con los demás conlleva a la exclusión e inclusión de manera selectiva

  3. el_mirón Says:

    Bien dicho.

  4. Ren Says:

    No sabes escribir amigo

  5. el_mirón Says:

    –y tú no sabes de cortesía, amiga. De todos modos, gracias por la visita.

  6. Max Says:

    ¿De que parte de la India eran los muertos de hambre?

  7. el_mirón Says:

    Gracias por el comentario, Max.

  8. extrangero Says:

    Hindues? en ningun momento mencionan gentuza muerta de hambre Indú. Saludos.

  9. el_mirón Says:

    Y saludos a ti, extrangero. Gracias por el comentario.

  10. JORGE GARCIA Says:

    Pregunto ¿te refieres a gente de la india? o (para extrangero) nunca sendirige a gente de religion hindu o hindusta. Por otro lado (perdona mi ignorancia) no entendi el porque de la cita.

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