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María Candelaria

agosto 7, 2006

María Candelaria (México, 1943, 97 minutos, B&N), escrita (con Mauricio Magdalena) y dirigida por Emilio Fernández. Cinematografía por Gabriel Figueroa. ***1/2 de cinco.

Reparto: Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Alberto Galán, Margarita Cortés, Miguel Inclán.

Una fábula fatalista que goza de la reputación de ser una de las cumbres del cine mexicano. Por mi parte no lo veo. Las virtudes, tal como son, son técnicas. La película tiene una apariencia maravillosa y singular—sobre todo el uso del paisaje y los canales de Xochimilco para crear un mundo apartado, casi de fantasía. La fotografía es exquisita.

María Candelaria es una india que fue echada del poblado por ser la hija de una prostituta y ya vive en una choza aislada. No desea nada más que criar su cerdita La Marranita hasta que llegue a la edad de parirse para que MC pueda vender los cerditos y comprarse un vestido para casarse con su prometido Lorenzo Rafael. Sin embargo el destino no los dejará en paz. El terrateniente, a quien le gusta a MC, se aprovecha de la pobreza del la india para sacarle la ventaja. La ex-novia de Lorenzo Rafael fomenta el odio de MC en el pueblo. Un pintor conocido que viene de México para grabar los indígenas en sus cuadros se interesa de MC. Procura ayudarla pero sus esfuerzos le salen mal a ella y se la llevan sin intención a su fin trágico.

Toda la historia tiene el carácter del despliegue de un destino establecido y que los personajes hacen papeles ya escritos. Esto no es necesariamente una falta. Canoa (de 1975) logra su efecto por medio del fatalismo que corre a todo su largo. El destino trágico del caso presente sin embargo me parece impuesto, no algo que se surge de la situación sin artificio: me huelo la mano del escritor más que la del hado.

Aunque Pedro Armendáriz luce en el papel del prometido de MC, el trabajador, ingenuo y fiel Lorenzo Rafael; sin embargo la mirada de Dolores del Río que nos sale desde debajo de una ceja alzada sugiere un sentido de ironía y una experiencia de la vida que no se cuadran con la supuesta sencillez del personaje María Candelaria.

Me extraña la fama que tenga de ser la joya del cine mexicano. Creo que su potencia se arraiga en la historia de las relaciones de las razas de México y por eso lleva una fuerza que no está al alcance del público no mexicano. Si no se explica así estoy en las tinieblas por completo porque la historia misma es puro melodrama. Pese a lo ridículo que es el argumento, vale la pena verla por lo bonito que es. El paisaje repleto de cipreses (o una especie de árbol que se estira hacia el cielo de un modo parecido) y los campos de flores componen una obra visual verdaderamente impresionante.

Con subtítulos en inglés y español que se puede apagar.


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